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Opinión | La cantina ilegal

Bienvenidos-Benvinguts

Yo trabajo como un condenado pero lo de mi madre, es otra historia. Con 90 carnavales cumplidos y con sus huesos recordándole cada día la fecha del DNI, es capaz no solo de elaborar el condumio para mis clientes, sino que se desvive por hacerlo cada vez mejor

Recepción a las 32 candidatas a reinas del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2026

Recepción a las 32 candidatas a reinas del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2026 / María Pisaca

Hay que ver cómo pasa el tiempo de rápido. Quién diría que hace ya un año que finalizó el Carnaval 2025 con el acto en el que se reveló el motivo de esta edición: Los Ritmos Latinos. Anoche abrí la puerta del local de mi negocio y estuve hasta bien entrada la madrugada limpiando, cargando botelleros, enchufando neveras y colocando toda la mercancía hasta que, pasadas las doce, me llegó el camión con las primeras cincuenta toneladas de garbanzas rellenas de conejo en salmorejo que mi madre me ha preparado ya.

Yo trabajo como un condenado pero lo de mi madre, es otra historia. Con 90 carnavales cumplidos y con sus huesos recordándole cada día la fecha del DNI, es capaz no solo de elaborar el condumio para mis clientes, sino que se desvive por hacerlo cada vez mejor. Gracias a ella, pude participar en la III Feria Gastronómica de Madrid, en la que obtuvimos el primer premio con un plato al que llamamos ‘jártate carajo’: Un entrante de sus garbanzas rellenas de conejo acompañadas con una base de batata de Fasnia, todo ello aderezado con una emulsión de plátano maduro no vuelve a verde y una base de verdura fresca con aroma a higo pico flower. Está claro que con esa elaboración no daría tiempo a hacerlas para los clientes de mi cantina, a pesar de que cada vez son más exigentes; tanto que, como muchos son visitantes de otras partes del país, se me quejan porque no les atiendo en su idioma, ya sea vasco, catalán, gallego, mallorquín o valenciano. Menos mal que Pepe ‘El oreja’ me dio una idea: si en el Congreso de los Diputados usan de forma absurda unos pinganillos que, además, los pagamos todos, ¿por qué no hago yo lo mismo en mi negocio, aunque en este caso los pague yo?

Total, que por aquello de contentar al cliente, me pasaré esta noche antes de la gala de presentación de candidatas en la Plaza España a comprar esos pinganillos, de hecho ya he encargado un cartel para poner en la puerta y que diga en letras bien grandes BIENVENIDOS- BENVINGUTS.

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