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Opinión | El observatorio

Adam Casals

Venezuela y Europa, baño de realidad

Cientos de personas durante la concentración en apoyo de Venezuela y de celebración por la captura de Nicolás Maduro, en la Puerta del Sol, a 3 de enero de 2026, en Madrid (España). Se trata de un acto de apoyo al pueblo venezolano, celebración de la detención de Maduro tras el ataque de Estados Unidos y exigencia de libertad para presos políticos y cambio de régimen.

Cientos de personas durante la concentración en apoyo de Venezuela y de celebración por la captura de Nicolás Maduro, en la Puerta del Sol, a 3 de enero de 2026, en Madrid (España). Se trata de un acto de apoyo al pueblo venezolano, celebración de la detención de Maduro tras el ataque de Estados Unidos y exigencia de libertad para presos políticos y cambio de régimen. / Diego Radamés / Europa Press

Un efecto colateral sorprendente de la acción militar de Estados Unidos en Venezuela fueron las manifestaciones de apoyo a Nicolás Maduro en España.

Después de trampas legislativas y judiciales, el dictador siguió en el poder tras una clara derrota en las elecciones de 2024. Su gestión, heredera del chavismo, sumió al país en la miseria y es responsable de la emigración de millones de exiliados políticos y económicos.

El australiano ABC News-in-depth explicaba el drama venezolano, suma de corrupción atroz e incompetencia manifiesta. Uno de los países con más reservas fósiles del mundo tuvo la oportunidad de diversificar su economía, utilizando los ingresos del petróleo para generar nuevas fuentes de riqueza, como han hecho otros con éxito, de Noruega a los EAU. Desde el Harvard Growth Lab, Sebastián Bustos aclaraba el Atlas de Complejidad Económica (ECI). Países como Alemania y Japón producen todo tipo de productos y ello contribuye a su crecimiento y bienestar. Hacer lo contrario es un grave error; la dependencia excesiva de un sector hincha la divisa y crea dificultades a otros exportadores. El golpista Hugo Chávez, antecesor de Maduro, se decantó en los 2000 por desmantelar la economía venezolana, generando dependencias de hasta un 95% respecto al petróleo. Todo se importaba, y ello desplomó al bolívar en el mercado negro. Cuando entre 2014 y 2016 el crudo sufrió una de las mayores bajadas de precio de la historia, con pérdidas de hasta el 50% en cuatro meses, la economía colapsó y el hambre llegó a un país en teoría rico, en el que 9 de cada 10 familias ya no podían comprar suficiente comida.

Lo recordaba el canciller alemán Friedrich Merz –en una llamada a una transición ordenada–, afirmando que Maduro, protagonista de unas elecciones «trucadas», «había llevado a su propio país a la ruina».

En la rueda de prensa posterior a la intervención militar, el secretario de Estado Marco Rubio calificaba al presidente Trump como «hombre de acción». Ha habido críticas. Más allá del derecho internacional, hay que reconocer a EEUU la audacia de una operación militar ejecutada de forma brillante. El profesor de la UFV, Adriaan Kühn, afirmaba en FR que «una apertura democrática no está en la agenda». En Onda Cero, los contertulios de Carlos Alsina se preguntaban por los miles de presos políticos. Crece la incertidumbre en Venezuela, donde mucho iba ya muy mal.

En Hong Kong, el South China Morning Post se hacía eco de las declaraciones de Dmitri Medvédev. El expresidente ruso afirmó poder imaginar «operaciones de secuestro» contra líderes mundiales «similares al arresto» de Maduro. El rotativo chino citaba directamente al alemán Merz como posible candidato.

En Dinamarca, la primera ministra Mette Frederiksen invitaba a Trump a «parar con las amenazas de anexión» de Groenlandia. La BBC veía a los líderes europeos «forzados» a dar garantías de seguridad en el Ártico a EEUU, mediante un manifiesto conjunto de los países más grandes. Un especial de la ZDF alemana daba a Groenlandia por perdida en caso de una anexión estadounidense que, de producirse, «acabaría con la OTAN».

¿Liderará Alemania? La brigada Lituania de su ejército estará ubicada a una docena de kilómetros de la frontera bielorrusa. El ministro de Defensa, Boris Pistorius, destacaba la «asunción de liderazgo y responsabilidad» en el flanco oriental de la Alianza. También soldados españoles lideran una brigada multinacional en Eslovaquia.

Destaca de los recientes hechos la falta de disimulo acerca de los intereses reales alrededor de la intervención militar, posible fuente de inspiración a terceros. El mundo será más inestable y peligroso.

The Economist animaba a prepararse para la guerra y alertaba sobre el negacionismo de la realidad, recomendando el sisu finlandés; símbolo de tenacidad, coraje, valentía, resiliencia y resistencia, forjador del carácter nacional. Ante la gravedad de la situación, si queremos defender nuestros valores, democracias, regímenes de libertades y estados de derecho, base de nuestro modelo de prosperidad y bienestar –a sabiendas de su creciente excepcionalidad–, debemos armarnos hasta los dientes, y estar dispuestos a defendernos; a nuestras patrias y a sus intereses geoestratégicos.

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