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Opinión | Retiro lo escrito

Demoliciones Alpidio

Alpidio Armas, presidente del Cabildo de El Hierro

Alpidio Armas, presidente del Cabildo de El Hierro / E.D.

La crisis política en El Hierro se mantiene congelada. Aunque el asunto apenas llegue a otras islas, no deja de ser asombroso que un cabildo esté prácticamente paralizado por el cesarismo pazguato e irresponsable de su presidente y la fragmentación de las demás fuerzas políticas. Y cabe sospechar que a peor irá la mejoría. Desde antes incluso de las elecciones de 2023 Alpidio Armas aseguraba a algunos que este sería su último mandato, que incluso podría marcharse antes de tiempo, que su etapa en la política herreña había acabado. Esto último era, sobre todo, la expresión de un deseo. Porque, en efecto, Armas se quería ir y todavía quiere marcharse, pero no abandonar la política. Ni quiera se sueña en Tenerife. No, él se piensa en Madrid formando parte, nada menos, del Gobierno presidido por Pedro Sánchez. Con una Subsecretaría de Estado o incluso una Dirección General sería suficiente. Lo que cuesta vivir en Madrid le importa poco, porque Armas es un caballero con un patrimonio familiar muy saneado. Lo más gracioso de semejante extravagancia es que el secretario general del PSOE, Ángel Víctor Torres, jamás le dijo explícitamente que no. Me maravilla. ¿Dónde creería el señor Armas que podrían atornillarlo? Si Torres no ha conseguido enchufar a Anselmo Pestana, que sigue marchitándose como una azucena calva en un jarrón de porcelanosa sin cargo en Madrid ni escaño en Teobaldo Power. Al único que Torres se llevó a Madrid (sin contar con el dimitido Antonio Olivera) es al Funesto, quien, por supuesto, ha seguido haciendo honor a su apellido. En algunas esquinas del PSOE circula como rumor que Ángel Víctor Torres no es gafe, que el verdadero gafe es el Funesto, y por eso el ministro lo sigue cargando, como el camello carga la joroba, y así, cuando sufre un traspiés grave, puede echarle la culpa y hasta levantarlo del suelo según una praxis aérea que conoció en su momento doña Ana María Pérez.

Por lo tanto, Alpidio Armas sigue aquí, esperándole, y aguardando que la dulce boca de una dirección general ruede por su piel bimbache. Mientras tanto, tal vez para entretenerse, ha causado un auténtico estropicio en el cabildo insular y ha transformado el oportunismo en un deporte indiferente a la inestabilidad política y a la parálisis de la gestión. Porque este mandato puede darse por finiquitado. La única actividad consistirá, hasta mayo de 2027, en dejar pasar los días. Armas carece de modelo estratégico para El Hierro, de agenda programática y de mayoría. No gobierna en realidad: le basta con reinar. Ha malbaratado con obvio y grosero afán de manipulación a la élite funcionarial de la corporación. Es asombroso que lo ocurrido en los dos últimos años y medio no haya convencido aún a la Agrupación Herreña Independiente y a Asamblea Herreña de que el único camino es la reunificación, aunque adopte inicialmente la forma de una coalición electoral. La implosión del sistema político herreño tiene a Armas como principal responsable, por supuesto, pero en absoluto es el único.

Además de los asamblearios siameses no puede eludirse el caso del socio más reciente de Armas, el Partido Popular. Sus consejeros decidieron incorporarse al gobierno insular pese a la prohibición de la dirección regional encabezada por Manuel Domínguez, y de Juan Manuel García Casañas, que terminó dimitiendo como presidente del PP de El Hierro. Se anunció la apertura de un expediente de expulsión de los dos consejeros en el Cabildo, hasta que un estupefacto Domínguez descubrió que ninguno de ellos era militante del PP y, por tanto, muy malamente se les podría expulsar. A García Casañas se le marcharon además cinco de los seis concejales que habían obtenido en El Hierro, muy hartos de sus tejemanejes. Pregunta suplementaria: ¿qué llevó a Domínguez a colocar como portavoz parlamentario del PP (nada menos) al señor García Casañas? Conozco mimos que lo harían mejor. Lo único que puede imaginarse es que Domínguez y sus compañeros pensaban que designando portavoz a García Casañas le proporcionarían una notabilidad rentable para conservar su escaño. Sin duda se les antojó una magnífica idea. Se equivocaron. Hoy el PP no existe en El Hierro.

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