Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | El recorte

Sonrisas congeladas

Ábalos y Koldo, los dos presuntos delincuentes, como les califican quienes les consideraron «de los nuestros», están levantando la tapa de las alcantarillas. Y ya veremos qué es lo que sale de la cloaca

El exministro José Luis Abalos a su llegada al Tribunal Supremo, a 27 de noviembre de 2025, en Madrid (España). El magistrado del Tribunal Supremo, Leopoldo Puente, ha citado al exministro José Luis Ábalos y al exasesor Koldo García a comparecer hoy para

El exministro José Luis Abalos a su llegada al Tribunal Supremo, a 27 de noviembre de 2025, en Madrid (España). El magistrado del Tribunal Supremo, Leopoldo Puente, ha citado al exministro José Luis Ábalos y al exasesor Koldo García a comparecer hoy para / Eduardo Parra - Europa Press

He leído en algún sitio que las muertes por congelación producen en el rostro de la víctima una contracción de los músculos que parece una sonrisa. Debe ser por eso que José Luis Ábalos, que no hace más que quejarse del frío que hace en el talego, podría tener el mismo rictus sonriente que un alpinista atrapado por el hielo en el Everest. Una falsa sonrisa postrera causada por las gélidas temperaturas del enfriamiento político global.

La nueva tesis que está vendiendo el aún diputado socialista, exministro y exsecretario de Organización del PSOE es que su caída en desgracia se ha producido a causa de una facción enemiga del partido. Como él es un tipo sencillo, de pueblo, que llegó a tener un inmenso poder, despertó las iras de los ‘socialistas caviar’, los que tienen empresas de influencias y fueron recolocados por Pedro Sánchez en su entorno. El retrato robot coincide con Pepiño Blanco y se extiende al actual entorno de confianza de Moncloa.

Alguna gente cree que Ábalos es solo un aprovechado de medio pelo y un diletante de la vida. Que mientras otros hacían negocios multimillonarios él se conformaba con que les dieran colocaciones públicas a sus amigas o le pagaran unas vacaciones en un chalé. Que hizo el primo mientras otros hacían el agosto. Resulta difícil de creer que a un tipo tan inteligente le bastaran con algunas migajas. Pero aún es pronto para saberlo.

Lo que sí empieza a ser claro es el divorcio. Ábalos y Koldo, de nuevo unidos en la cárcel de Soto del Real, han empezado a lanzar mierda de grueso calibre al ventilador de los medios más hostiles con el Sanchismo. Y han empezado atacando a lo grande. Nada de minucias. El multimillonario rescate de una compañía aérea, Air Europa, y el papel que jugó en la historia Begoña Gómez, la esposa de Pedro Sánchez. Estamos al principio de una ofensiva que primero se presenta como simples declaraciones pero que, es de suponer, acabará con la difusión de evidencias más o menos polémicas. La especialidad de Koldo era grabar a todo el mundo todo el tiempo, así que no hay que descartar nuevas sorpresas.

Es una obviedad que quienes ocuparon un lugar de poder tan destacado tienen información sensible. Santos Cerdán, de momento, se ha refugiado en un recalcitrante mutismo. Pero los otros dos pasajeros de la banda del Peugeot se están desmelenando. Los puentes con el partido parecen rotos. Entre otras cosas porque en este momento lo único que les puede garantizar una reducción de pena es colaborar con la Justicia: que es como se llama a entregar el cogote de gente mucho más importante que tu. Caza mayor.

El argumentario que manejan los portavoces sanchistas, que andan noqueados por la vida, es que no se puede creer a un imputado. Pero eso deja fatal a Begoña Gómez, la esposa de, y a David Sánchez, el hermano de, que también están imputados. Ábalos y Koldo, los dos presuntos delincuentes, como les califican quienes les consideraron «de los nuestros», están levantando la tapa de las alcantarillas. Y ya veremos qué es lo que sale de la cloaca. La imaginaria sonrisa de Ábalos podría deberse al gélido aire de la cárcel. O tal vez, quién sabe, a pura anticipación.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents