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Opinión | En el camino de la historia

La deriva de la mentira

El president de Junts, Carles Puigdemont

El president de Junts, Carles Puigdemont / Glòria Sánchez - Europa Press

La verdad ha dejado atrás su categoría epistemológica puesto que el propio discurso no se corresponde con la realidad, dejando ese espacio a favor de la mentira que la ha superado, sobre todo, en el mundo de las relaciones políticas.

Referente a la deriva que puede tomar la práctica de la mentira, Jean-Paul Sartre sentenció, allá por los años cuarenta, que esta trae en su misma alforja la apropiación de la libertad, donde la mentira trasforma a la persona en cosa manteniéndola como cómplice, como si fueran almas gemelas que intentan camuflarse lejos de la verdad.

Ahora, cuando se tambalean gobiernos, pongamos el ejemplo de Sánchez , dado que determinadas organizaciones políticas como Junts per Catalunya han cortado de raíz su apoyo al Gobierno con vistas a dar por terminada la legislatura, esta situación se evitaría si se pudiera activar por parte de esta organización al verificador internacional, el diplomático salvadoreño Francisco Galindo.

Verificador que logró que Puigdemont retirara del Congreso de los Diputados la proposición no de ley, el 23 de febrero pasado, en la que se debatiría la toma en consideración de una moción de confianza al gobierno de Sánchez. Esta se aplazaría a la espera a que se resolvieran promesas que aun pudieran aflorar y tomarse en cuenta favoreciendo las exigencias de los catalanes.

Entre ellas se podría contar lo manifestado, recientemente, por el abogado general de la Unión Europea que ante el Tribunal de Luxemburgo ha avalado la ley de amnistía española, lo que afectaría al dirigente de Junts, que podría regresar a España sin problema alguno.

Pero ante el barullo político que se ha desatado con dimes y diretes, fachosfera por aquí, bulos por allí y las cuestiones judiciales que no cesan, donde se acusa sin juicio y se absuelve por lo mismo, el Gobierno a través de sus portavocitas ha encontrado, entretanto, para ir capeando el temporal una especie de amortiguador recurriendo a la ‘persuasión’ que pudiera desplegar Sánchez dentro de su papel de encantador de serpientes, interviniendo más que la razón, la retórica emocional .

Con todo esto pudiera acontecer que cuando se carece de esperanza y todo se basa en la seducción de sus líderes lo único que se podrá conseguir es la liquidación de si mismo. Y al final a quien se le rinde pleitesía no es siquiera a la mentira sino a la apatía camino de la anti-política.

O sea, estamos en un escenario donde en la tramoya de las especulaciones todo es posible, bien desde la mentira hasta el desconcierto donde los desequilibrios del poder funcionarán algún tiempo, seguro, pero que, al mismo tiempo que comprometen, señalan que los recursos se esfuman.

Apareciendo entonces la indiferencia como una indisciplina del desprecio, lo que tiene un alto coste. Ahí los pedestales se tambalean, los cetros se enrocan y las palabras se confunden en un soliloquio impenitente y vengador; lo irreal prevalece sobre lo real y la mentira sobre la verdad.

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