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Opinión | Retiro lo escrito

Un decretuelo

Casimiro Curbelo durante su intervención en el Parlamento de Canarias.

Casimiro Curbelo durante su intervención en el Parlamento de Canarias. / Ramón de la Rocha / Efe

Durante el último pleno parlamentario Casimiro Curbelo contó a periodistas, políticos y demás ralea que era él quien había obtenido el placet del Gobierno central a que se incluyera en el llamado decreto Canarias la bonificación del 60% del IRPF a los ciudadanos canarios residenciados en La Palma, La Gomera y El Hierro. Efectivamente, existen personas y personajes con mal de altura y otros, como Curbelo, que llevan muchos años circulando como aerolitos por la política canaria. Hasta a un expresidente amigo de Nicolás Maduro y de chinos cudeiros habría llamado don Casimiro para ablandar a La Moncloa. Esto del 60% de bonificación del IRPF a las ‘islas verdes’ es una de las mayores y más peligrosas sandeces que ha debido sufrir la política canaria en los últimos lustros. Se entiende que excepcionalmente, y durante algunos ejercicios fiscales, se aplique una bonificación similar en la isla de La Palma después de la catástrofe volcánica de 2021. Pero querer convertirla en una condición tributaria estructural en las tres islas no tiene un pase constitucional. Esta reivindicación es un rasgo de la cultura política paternalista y consentidora que las islas menores no es que toleren, sino que han exigido desde siempre. Desde un punto de vista económico no servirá absolutamente para nada. Los cuatro duros que se quedarán en los bolsillos ni siquiera supondrán una dinamización relevante del consumo interno. La Gomera y, sobre todo, La Palma y El Hierro no necesitan excepciones fiscales, conmiserativas limosnas tributarias, que colaborarían en prolongar indefinidamente su condición de islas subsidiadas. Necesitan una estrategia económica con objetivos concretos y consensuados, inversión pública y sobre todo privada, priorización de recursos, mejora de la profesionalización de todos sus trabajadores, impulso a una renovación de élites políticas y empresariales instaladas en lo peor del clientelismo y en el cabildeo perpetuo. Espero que el lector sepa disculparme: se me fue el baifo. Pero ya basta con identificar como éxitos políticos lo que solo es una necia manera de ocultar el fracaso económico y el estancamiento social. El señor Curbelo que se dedique a tener limpios los barrancos de La Gomera y si puede decirle a la alcaldesa de San Sebastián que se ocupe alguna vez de la villa mejor, porque está hecha un asco.

Yo desconfío profundamente de la aprobación del decreto Canarias por el Congreso de los Diputados antes de fin de año. Me parece admirable que en su incesante trajín, y visto que un presupuesto general del Estado es ahora mismo un unicornio, Fernando Clavijo haya ideado un instrumento para mantener vivos y ordenados los compromisos del Gobierno central con Canarias, valorados en unos 2.000 millones de euros hasta mediados de 2027. Sospecho razonablemente que Pedro Sánchez y su ministra de Hacienda jibarizarán el decreto y soltarán las perrucas a cuentagotas: los cien kilos para la reconstrucción de La Palma, la pasta para financiar la atención de los menores migrantes, los milloncejos para el Posei, tal vez una parte de lo solicitado para obras hidráulicas… Para todo lo demás siempre quedará tiempo en futuros decretos. Sánchez no va a provocar una lluvia de cientos de millones sobre Canarias en un año prelectoral –y quien sabe si con elecciones anticipadas– en beneficio de Fernando Clavijo y los coalicioneros, por no hablar del Partido Popular. A los socialistas isleños, aunque más o menos guarden las formas, les salen ronchas purulentas al escuchar hablar del decreto clavijista. ¿De modo que ellos chupando oposición tristemente y allá, en Madrid, nuestro amado presidente se dedica a que Clavijo esté contento y pueda cultivar su imagen de conseguido hasta en las horas más oscuras? No, no es probable. Lo probable es que Madrid suelte una ñapa y que el PSOE canario aproveche 2026 para iniciar una campaña dura contra la continuidad del pacto CC-PP después de las próximas elecciones autonómicas y que tendrá tres ejes básicos: la ley de alquiler vacacional, la situación de la vivienda en Canarias y las insuficiencias y deficiencias sanitarias, centrándose en el cribado hospitalario de los cánceres de mama. ¿El decreto entero? No. Como mucho, un pedacito, un decretuelo, por el amor de Dios.

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