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Opinión | ARQUEOLOGÍA

Vicente Galarza, un isleño en la cultura egipcia

Momia guanche del Barranco de Erques

Momia guanche del Barranco de Erques

La conexión de Canarias con Egipto es inmediata cuando hablamos del método de momificación para inmortalizar a sus muertos. Y ese país del Nilo tuvo a un protagonista cubano-canario, hace más de 100 años, bastante desconocido, fuera del ámbito de la egiptología.

Con la reciente apertura histórica, tras décadas de espera, del Museo Nacional de la Civilización Egipcia (NMEC: nmec.gov.eg) a las afueras de El Cairo, se nos ofrece una nueva oportunidad para conocer a esta figura insular española que dejó una huella relevante en la arqueología egipcia, entre otras aportaciones culturales, al descubrir una de las estatuas femeninas más importantes del Antiguo Egipto.

Se trata de Vicente Galarza y Pérez Castañeda (1881-1938), nacido en La Habana de origen materno canario; su progenitora Teresa-Domitila Pérez Castañeda Triana era hija de un emigrante de Breña Alta y su madre, de origen también en Mazo. La familia paterna de Vicente era del País Vasco. Los recursos familiares le permitieron tener una buena educación que enfocó hacia los estudios de Derecho y de idiomas, lo que le facilitó una proyección laboral más allá de su isla natal.

Su llegada a Egipto se produjo en la primera década del siglo XX, donde trabajó como abogado, obteniendo posteriormente permiso para excavaciones arqueológicas en la zona del cementerio central de Guiza, a las afueras de El Cairo, y cerca del área donde están las tres pirámides famosas. En esos años localizó y desenterró la estatua de la reina Khemerernebty II, esposa del faraón Micerinos, de la IV Dinastía, con más de cuatro mil años de antigüedad. Una pieza colosal, por su peso y dimensiones (2,40 metros aprox. de altura); la mayor escultura de una mujer de ese periodo histórico. La reina aparece sentada en un trono con la espalda apoyada en él y las manos sobre sus muslos. Una inscripción frontal dice: «grande en su perfección, la que contempla a Horus y a Seth, hija de rey, de su propio cuerpo, esposa de rey» Esta pieza fue una de las protagonistas de la exposición que en 2009 se inauguró en el Museo Egipcio de El Cairo, de la céntrica plaza Tahrir, titulada: ‘120 años de arqueología española en Egipto’, comisariada por la Dra. María del Carmen Pérez Die.

Al área de la excavación de Vicente Galarza y Pérez Castañeda se le conoce simplemente como Tumba de Galarza, muy cerca de la famosa Esfinge, y en ella aparecieron más piezas importantes, como una estatua sedente de un príncipe y otra acéfala, atribuida a Khamerernebty I, esposa del faraón Kefrén y madre de la reina homónima mencionada antes. La citada excavación tuvo a otros colegas importantes y supervisores como al egipcio Ahmed Bey Kamal y al francés Georges Daressy. En los años siguientes, nuestro arqueólogo protagonista desarrolló otra faceta cultural importante en el país del Nilo, la de profesor de filosofía en la nueva Universidad de El Cairo, entre 1913 y 1920, y posteriormente en Magisterio, hasta 1925. A Vicente se le considera el primer profesor español en enseñar filosofía en lengua árabe. Su legado académico y humano creó escuela in situ y dejó muchas muestras de agradecimiento permanente.

Para Egipto, el nuevo recurso cultural del NMEC, inaugurado solemnemente por su presidente El-Sisi, será una fuente de riqueza, admiración y respeto mundial. En el caso de Canarias y sus momias dispersas, esas joyas arqueológicas que transcienden la temporalidad humana, se debe reclamar su devolución sin descanso, por ser un patrimonio escaso a nivel global de culturas insulares únicas e irrepetibles.

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