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Opinión | Retiro lo escrito

Doce apóstoles

Foto de Archivo del ministro Ángel Víctor Torres cuando compareció en junio en la comisión de investigación del Parlamento de Canarias

Foto de Archivo del ministro Ángel Víctor Torres cuando compareció en junio en la comisión de investigación del Parlamento de Canarias / María Pisaca

Los que le regalan los oídos al PSOE son a menudo más peligrosos para los intereses socialistas que los más críticos con el partido y sus dirigentes. En 1987 los capitanes del optimismo y la lisonja le garantizaron a Jerónimo Saavedra que la mayoría absoluta estaba al alcance de la mano y que incluso podría prescindir de la UPC, comunistas y Asamblea Majorera para seguir gobernando. «Eres el único líder de toda la región y el PSOE es el único partido con implantación en toda Canarias», le dijeron aquellos que firmaron al pie de manifiestos «somos jerónimamente tuyos». Mandados, asesores y adheridos olvidaron, al parecer, la circunscripción insular. Y el PSOE fue de nuevo la fuerza política más votada, pero perdiendo cinco diputados. Rápidamente llegó el primer Gobierno de centro derecha. Recordemos 2023. Una escena idéntica. Mandados, asesores y adheridos queman incienso alrededor de Ángel Víctor Torres, hosanna, y adelanta la buena nueva de otro mandato presidencial. ¿Quién lo duda? Pero si está clarísimo. Pues lo dudaron los electores. Tanto el PSOE como Nueva Canarias perdieron miles de votos mientras CC y el Partido Popular los ganaban y Podemos desaparecía sin más de la Cámara regional. Coalicioneros y conservadores regresaban al poder autonómico bajo la presidencia de Fernando Clavijo, reforzados por el apoyo de la Agrupación Socialista Gomera acaudillada por Casimiro Curbelo y la Agrupación Herreña Independiente.

La narrativa tradicional de la izquierda canaria ha desplegado durante cuarenta años un supuesto argumentario que, en realidad, se reduce a un paquete de excusas, desde el sistema electoral hasta la dispersión de las izquierdas. Pero se ha implantado la lista regional y se han reducido los topes electorales en las circunscripciones electorales y los isleños, tercamente, siguen votando a opciones de derecha y centroderecha, sin contar con el inesperado desembarco parlamentario de Vox. Sobre la dispersión del virtuoso voto izquierdista, cabe recordar que en los comicios autonómicos de 2023 se presentó precisamente la mayor coalición de la izquierda a la izquierda del PSOE, Unidas Podemos, que incorporaba a las tres opciones progresistas con mayor peso socioelectoral en Canarias: Podemos, Izquierda Unida y Sí se puede. Es decir: la gran coalición de la izquierda en Canarias ya se presentó en 2023, y no consiguió representación parlamentaria. De hecho muchos de sus antiguos votantes, decepcionados, apoyaron en las urnas al Proyecto Drago capitaneado por Alberto Rodríguez, antiguo secretario de Organización de Podemos.

Ahora los mandados, asesores y adheridos vuelven con el mismo cuento. Ángel Víctor Torres es un líder indestructible, una versión aruquense de Franklin Delano Roosevelt, el hombre con el que Pedro Sánchez comparte madrugadas de esperanzas y zozobras y lucha contra Franco, Feijóo y Abascal, y el PSOE, por supuesto, está clavado en los 25 diputados y de ahí no bajará jamás. Como 25 diputados parecen muchos, pero son pocos en un parlamento de setenta escaños, los adheridos, asesores y mandados se han inventado que una «candidatura unificada» de las izquierdas e izquierditas obtendría nada menos que doce escaños, curiosamente, los suficientes para una mayoría absoluta. Como puede comprobarse, el asunto ya está prácticamente hecho. Solo resta que se pongan de acuerdo programáticamente y se repartan las listas Podemos, Nueva Canarias, Izquierda Unida, Sí se Puede, Drago Verdes, los ecologistas, el PCPC y el partido de Emma Colao para disfrutar de nuevo de un Gobierno genuinamente de izquierdas en la Comunidad autonómica.

El PSOE haría bien de prescindir de esta cháchara majadera que se repite cíclicamente como consuelo idiotizador. La izquierda no suele gobernar este país, simplemente, porque no ha sabido construir una mayoría socioelectoral en cada isla, porque tiene problemas de implantación municipal, porque sustituye políticas socialdemócratas por políticas asistenciales, por su servilismo lacayuno frente a Madrid. Si quieren ganar, pónganse a ello.

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