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Opinión | RETIRO LO ESCRITO

El futuro de Torres

El PP citará por cuarta vez a Torres en la comisión Koldo tras el último informe de la UCO

El PP citará por cuarta vez a Torres en la comisión Koldo tras el último informe de la UCO

Los dirigentes socialistas canarios han intentado escenificar que la investigación sobre los contratos sanitarios obtenidos por la trama empresarial de Víctor Aldama y Koldo García durante lo más duro de la epidemia de covid de 2020 ha terminado. No sé a qué se debe esa estúpida huida hacia adelante. Tan incomprensible como la grotesca rueda de prensa ofrecida por Ángel Víctor Torres a principios de semana. Toda su actuación refleja una evidencia: el ministro y expresidente ha realizado una lectura personal, y no política, del informe de la UCO de la Guardia Civil. Me parece comprensible su inmenso alivio íntimo al constatar que nada de lo publicado lo compromete en mordidas o en relaciones con prostitutas pero tanto suspiro de satisfacción le perturba las entendederas. Torres está tan despistado que le molesta que su sucesor, el presidente Fernando Clavijo, no le haya llamado para «felicitarlo». Como si se tratase de la celebración de un cumpleaños o de un premio de lotería. En realidad se encuentra en una situación delicada que puede llegar a agravarse. Ayer la Audiencia Nacional llamó a declarar a Víctor Aldama y Koldo García para ser interrogados por sus negocios (abreviemos) de material sanitario con la administración autonómica. Van a ser muy locuaces, sobre todo el primero. Sería realmente extraño que Torres o alguno de sus subordinados no fueran llamados también a declarar, siquiera como testigos. Existen irregularidades en los contratos. Queda acreditado que un presidente del Gobierno se puso a disposición de una empresa recomendada sin más por un asesor del Ministerio de Transportes y presionó directamente a altos cargos y a funcionarios para que se les pagara cuanto antes. Queda demostrado que dicho presidente mintió reiteradamente en comisiones de investigación y declaraciones periodísticas. No me causa ningún placer, más bien lo contrario, pero es obligado precisar que alguien que miente con reiteración y alevosía no es simplemente un mentiroso, sino un farsante. Hasta ahora solo se ha registrado un teléfono móvil. Quedan muchos dispositivos que examinar, contratos que analizar, procedimientos que revisar, papeleo, comunicaciones. Se me antoja que el cumpleaños de Ángel Víctor Torres va a tardar en celebrarse y que igual le cae una piñata de cemento en la cabeza.

Permítaseme una modesta tesis: Canarias terminará siendo radioactiva para el desempeño político del ministro. Es al menos discutible que finalmente sea el candidato presidencial del PSOE en los comicios autonómico de 2027. Cada vez parece más probable que Pedro Sánchez no tenga más remedio que convocar elecciones anticipadas en algún momento de 2026. Torres dejaría de ser ministro, estaría políticamente desempleado y en plenas condiciones de igualdad procesal con el común de los mortales. Resulta harto improbable que en ese caso no encabece la lista al Congreso de los Diputados. Si milagrosamente Sánchez sigue gobernando, Torres tendría opciones razonables de seguir en el Gobierno. Si no, conservaría un escaño y podría conseguir cierto peso (y bastante visibilidad) en el grupo parlamentario. Otra de las consecuencias de este escenario hipotético, pero harto razonable, es que la continuidad política en Madrid de Torres allanaría un acuerdo entre Coalición Canaria y el PSOE en Canarias. A pesar de las jeremiadas apocalípticas que Sebastián Franquis interpreta cada quince días en la Cámara canaria, acusando a Fernando Clavijo de reducir las islas a escombros, las relaciones entre el portavoz parlamentario del PSOE y el jefe del Ejecutivo son muy buenas. Para escandalizar a algunos diputados socialistas, intuyo que Franquis sería un diligente y leal vicepresidente, y en esta tesitura, el único dirigente socialista capaz de mantener al partido en pie en una situación de transición de liderazgo. Porque si debes cambiar de liderazgo y mantener la cohesión interna lo mejor, con mucho, es guarecerse en el Gobierno e intentar aplicar parte de su programa. Uno de los rasgos políticos de la personalidad de Pedro Sánchez es transformar las dificultades en oportunidades. Los dirigentes del PSOE canario podrían imitarlo.

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