Opinión | El recorte
Teléfono rojo

Torres demandará a Aldama tras el informe de la UCO: "No hay mordidas ni comisiones ni por mí ni por mi Gobierno"
El Gobierno guanche tiene un plan. Va a presentar en el Parlamento el ‘telefono rojo’, que es como la ventanilla única para relaciones con la administración. En breve, cualquier ciudadano que quiera hacer un trámite, solucionar una gestión o reclamar un pago de las administraciones podrá llamar a ese teléfono donde le atenderá directamente el presidente del Gobierno. O sea, el jefe, el puto amo, que se encargará de darle la vara a los perezosos funcionarios –que siempre lo comprueban todo, los jodidos, antes de pagar– para que se pongan las pilas.
La idea viene del anterior Gobierno progresista y tal y tal. Había gente tan, pero taaaan preocupada por el deficiente reparto de la riqueza, que decidieron darle cuatro millones a una empresa de venta de coches de segunda mano para que se encargara de suministrar mascarillas. ¿Qué podía salir mal en encargarle material sanitario a unos colegas que estaban en el mundo del motor? Las mascarillas, inexplicablemente, nunca llegaron. O llegaron y se tuvieron que quemar porque estaban hechas de papel higiénico. Nadie lo sabe.
Pero la justa redistribución de la riqueza no acabó ahí. También se benefició gente de fuera, por aquello de la solidaridad interterritorial. Como el hermano de Díaz Ayuso no era progresista, sino más bien de la fachosfera, hubo que echar mano de gente de la Sanchosfera, progresista y tal y tal. Y ahí estaba Víctor de Aldama, amigo del ejemplar modelo de militante socialista llamado Koldo, que a su vez era amigo y asesor del secretario de Organización del PSOE y ministro, José Luis Ábalos, que a su vez, en un tiempo muy remoto, era íntimo amigo de Pedro Sánchez, que le mandaba defender mociones de censura contra la corrupción.
La gente de Aldama montó una empresa en un plis plas, les dieron un permiso exprés para contratar con la administración y de puntillas, en secreto y sin decirle nada a nadie, se vinieron a Canarias para intentar vender mascarillas y pruebas del Covid. ¡Pero como uno más! No vayan a creer que se buscaron recomendaciones. Asombrosamente resultaron elegidos por alguien que aún no se sabe quién fue (seguramente también por discreción) y les compraron doce millones de euros en material sanitario. No vayan a creer que como eran protegidos de Ábalos los socialistas en Canarias les eligieron a dedo. ¡Qué va! Fue pura casualidad.
Pero, claro, como los funcionarios se pusieron un poco impertinentes, porque las mascarillas eran más caras de lo normal y querían hacer pruebas de calidad, los empresarios tuvieron que llamar a Koldo García para que llamase a sus subordinados en colonias, o sea, aquí en Canarias. Y dicho y hecho. El propio presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres, se puso «encima del tema» –como Ábalos encima de los suyos, pero de otro tema– y no aflojó hasta que se pagaron los doce kilos y se pudieron repartir en Madrid las chistorras entre unos y otros. O sea, lo que hace cualquier presidente y no por trato de favor, sino por cumplir fielmente con las obligaciones del cargo.
Ahora todo eso estará al alcance de cualquier ciudadano. Un telefonazo directo al presidente y lo suyo se arregla como un tiro. Este país cada vez va mejor.
Suscríbete para seguir leyendo
- Muere una niña de 13 años tras caer en el edificio abandonado en Tenerife
- Vecinos de Añaza, indignados y consternados por la muerte de una niña de 13 años en el mamotreto del Suroeste, exigen su derribo inmediato
- El local de Tenerife donde el pulpo es el plato estrella: cocina casera y precios económicos
- La mejor tarta de queso de Canarias está en Tenerife: así son la tartas elaboradas con quesos canarios
- Incendio en el hotel okupado en el sur de Tenerife
- Estos son los vinos canarios que están en la élite mundial gracias a la Guía Parker
- Un guardia civil de baja, juzgado en Tenerife, se enfrenta a pena de cárcel por viajar a la Península
- Los vecinos de las 44 ‘casas de papel’ de El Tablero exigen sus garajes
