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Opinión | El recorte

Pinta mal

Román Rodríguez (d) y Blas Trujillo (c) conversan con la diputada nacionalista Socorro Beato.

Román Rodríguez (d) y Blas Trujillo (c) conversan con la diputada nacionalista Socorro Beato. / María Pisaca

De todas las inútiles comparecencias en la inútil comisión parlamentaria sobre el pelotazo de la compra de mascarillas y material sanitario en Canarias, la más esplendorosa ha sido, sin duda, la del exconsejero de Hacienda y vicepresidente del anterior Gobierno, Román Rodríguez. No porque no haya dicho nada útil, porque ese es el caso de casi todos los que han pasado por allí, sino por su particular estilo.

Rodríguez trasegó las preguntas de los diputados con el liviano desparpajo que le caracteriza desde siempre. Aunque se estaba hablando de la pérdida de dinero público en compras irregulares, por momentos pudo parecer que en realidad se estaba debatiendo la conveniencia de conceder una merecida medalla a los anteriores gestores de los presupuestos: o sea, a él. Pero eso, conociendo la larga trayectoria y la habilidad dialéctica del político, no es sorprendente. Lo asombroso empezó en el justo momento en que le interrogó su «bestia negra», la diputada Vidina Espino, con quien en el pasado ha tenido enfrentamientos de alto voltaje.

Desde el momento en que Espino comenzó a realizarle preguntas, Rodríguez cambió radicalmente de actitud. Sus respuestas comenzaron a ser monosilábicas –«no», dijo escuetamente en media docena de ocasiones– mientras refugiaba su atención en un teléfono móvil en el que estaba buscando algo de sumo interés. De mucho más interés que la propia comisión.

La conclusión de su comparecencia es que los responsables de todas las compras realizadas por el Gobierno fueron los funcionarios. Que los políticos, los altos cargos, los que recibieron los mensajes de la trama Koldo interesándose por los contratos o por los pagos, no tienen absolutamente ninguna responsabilidad. Lo dice claramente en la última pregunta que le suelta Espino: «De ninguna contratación, de ninguna compra durante el año 2020 de la pandemia, ¿ningún miembro del Consejo de Gobierno es absolutamente responsable de algo… de nada?» le dice la diputada exasperada por las evasivas de Rodríguez. Y la respuesta es tajante: «Con la información de que yo dispongo… ¡no!»

¡Acabáramos! Henos aquí ante una moneda de dos caras. Para el expresidente del Gobierno, Ángel Víctor Torres, el Gobierno de Canarias es el responsable de que se salvaran muchas vidas en la gestión ante la pandemia del coronavirus: gracias a las decisiones que tomaron, las islas tuvieron muchas menos muertes que otras partes del territorio nacional. Para su vicepresidente y consejero de Hacienda, los miembros del Gobierno no fueron responsables de nada. Y como una cosa y la contraria no pueden ser ciertas al mismo tiempo, al lector de esta fábula le corresponde discernir quién está soltando una trola.

Las comisiones parlamentarias son mataderos mediáticos y es de necios esperar que los políticos colaboren en su propio demérito. Pero el argumento del «yo no sé nada» tiene las patas tan cortas que no sirve para dar un solo paso en el terreno de la credibilidad. Qué mala pinta ha ido cogiendo el asunto de las mascarillas. Tanto recomendarlas y ahora todo el mundo quiere quitárselas de encima.

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