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Opinión | Tribuna

El escudo social

Los agentes detienen a la pareja de ocupas de un inmueble en Palma.

Los agentes detienen a la pareja de ocupas de un inmueble en Palma.

La ocupación se ha convertido en uno de los primeros problemas de los españoles, pero el Gobierno ha intentado colar en su ómnibus una norma que los protege incluso frente a sentencias judiciales que ordenan su desalojo. A estas y a otras medidas el Ejecutivo las ha titulado con el rimbombante nombre de «escudo social», aunque para subir las pensiones o mantener las ayudas al transporte público o a la dana, sí, esas que no llegan, o incluso a los damnificados de La Palma, que ¡madre mía!, había que votar favorablemente otras leyes además de la que prolonga el calvario de los propietarios con okupas. Entre estas se encuentran las tan sociales decisiones de regalar un palacete en París al PNV o acabar con las rebajas del IVA a los alimentos básicos.

Este gobierno con sus socios se dio muchísima prisa para repartirse los carguetes fantásticamente remunerados en RTVE, con el afán de controlar desde ahí un poco más la opinión pública desafecta, en aquella sesión de infausto recuerdo cuando en Valencia ya se contaban los muertos y la tragedia, que no les disuadió de su siniestra impostura, no les provocaba aparentemente dolor social. Sin embargo, no tenía prisa por desbloquear esas leyes cuyo rechazo tanto dolor social provocan, según Pedro Sánchez. Mas, curiosamente, el presidente que tiene en su mano evitarlo si trocea los decretos, prefería mantenerlo con tal de poder culpar al PP que es al que hay que culpar hasta de que Donald Trump le mire mal. Pero lo troceó.

El periódico sumiso a Sánchez informaba precisamente de que entre los populares había miedo de que los pensionistas les echen la culpa de la no subida, pero al mismo tiempo animaba a subirlas aunque luego se ocuparan en el gobierno de apoderarse del relato. ¿Les suena a algo? Parece por tanto que en la izquierda hay cierto reparo ante este juego de soberbia en el que el presidente es especialista y que el año pasado, sin ir más lejos, sí le sirvió.

Hoy no se fían de que la utilización de escudos humanos en forma de pensionistas para aprobar su escudo social no le salga demasiado cara.

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