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Opinión | Sol y sombra

Orear el cadáver

Sánchez abrirá sin el rey y criticado por PP y Vox la conmemoración de la muerte de Franco

Sánchez abrirá sin el rey y criticado por PP y Vox la conmemoración de la muerte de Franco

El advenimiento de la democracia no se produce con la muerte de Franco en la cama de un hospital. Llega tres años después con la Constitución del 78 y esa es la efeméride que, en último caso, debería celebrarse. Festejar el óbito del dictador en la cama de un hospital, ocurrido hace cincuenta años, no es más que la pretensión de un presidente del Gobierno arrinconado por la actualidad de vincular falsamente un hecho con otro cuando no tienen que ver, para echar una cortina de humo durante todo un año e intentar una vez más dividir a los españoles. No es edificante desde la conciencia histórica que se nos recuerde, además, que si el tirano falleció de causas naturales fue gracias a una oposición que no supo estar a la altura para acabar antes con el régimen que encarnaba.

Con los fastos que se anuncian, el Gobierno impone una agenda desasogante y perturbadora en vez de centrarse en las soluciones que requieren los principales problemas de una legislatura fallida. En esta ocasión se trata de airear un espectro que la Transición había decidido enterrar del todo siguiendo el precepto azañista de la paz, la piedad y el perdón, como recuerdan los 87 intelectuales, políticos y periodistas que han firmado el manifiesto por la libertad e igualdad de los españoles. La razón desesperada y la indigencia especulativa llevan a este Gobierno a superarse a sí mismo con un nuevo y calculado esperpento. Pero es más fácil orear cadáveres apolillados que debatir con personas vivas e ideas.

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