Opinión | A BABOR

El silencio del PSOE canario

La propuesta de Sánchez que se sigue negociando con los republicanos ha caldeado el ambiente en las filas socialistas

Ángel Víctor Torres

Ángel Víctor Torres / LP/DLP

Tiene razón Felipe González cuando –a preguntas del periodista Alsina– explica que todas las financiaciones (los recursos que reciben las regiones del Estado) son singulares. No sólo se refiere Felipe a las excepcionalidades recogidas en la Constitución –el cupo vasco, los fueros o el REF– sino al hecho de que los presupuestos también financian, y sin duda lo hacen singularmente. Es curioso que este asunto del singularizar a Cataluña en el reparto de los recursos del Estado entre las regiones, que Pedro Sánchez ha convertido en núcleo central de su oferta a Esquerra para que el socialista Illa sea elegido president de la Generalitat (una opción cada día más alejada de lo posible), haya provocado una reacción en las federaciones socialistas muy superior a la que provocó en su momento la polémica Ley de Amnistía, esa ley que pasó sin gran rechazo del PSOE, en la que no es que el Estado perdone a los políticos catalanes (eso ya lo había hecho el indulto), sino que el Estado es el que pide perdón por haberles hecho cumplir la ley.

La propuesta de Sánchez que se sigue negociando con los republicanos ha caldeado el ambiente en las filas socialistas. Hasta cinco líderes regionales del PSOE, alguno de ellos, claramente sanchista, han protestado. Y es la primera vez que gente colocada por Sánchez ha saltado cuestionando la aplicación de lo que Sánchez plantea. Ya no se trata de que algún barón díscolo, como el manchego Emiliano García-Page, orine fuera del tiesto de Ferraz. Page ha sido especialmente duro. Ha dicho que ceder financiación a Cataluña en pago al apoyo indepe, sería demasiado caro por mantener un puesto en La Moncloa. Es el primer señalamiento directo de Page a Sánchez, pero lo que de verdad llama la atención es que no ha sido el único: el presidente asturiano, Adrián Barbón, ha dicho que modificar la financiación debe hacerse con el consenso de todas las regiones, y que aplicar unilateralmente la propuesta de Sánchez “supondría la ruptura definitiva de la cohesión de España”, y una medida “absolutamente injusta”. A los dos presidentes del PSOE –la navarra Chivite, que no ha querido pronunciarse sobre la decisión de Sánchez–, se han sumado también los secretarios generales de Extremadura, Miguel Ángel Gallardo; Andalucía, el sanchista Juan Espadas; y el castellano-leonérs Javier Alonso Cendón, críticos y preocupados por el impacto que podría tener en las regiones más pobres dar más dinero a Cataluña. Entre los barones que apoyan la medida, el más entusiasta es sin duda Illas –le va en ello la elección y además la pasta queda en casa– y los líderes del País Vasco, Eneko Andueza; Galicia, José Ramón Gómez Besteiro; Murcia, José Vélez; Cantabria, Pablo Zuloaga; y Madrid, Juan Lobato. Todos han usado la formula recogida en el argumentario elaborado para la ocasión que es afirmar que el sistema se consensuará, para atender todas las singularidades, como si pudiera sacarse del mismo saco más recursos para todos. Porque aquí hay un saco único –que tiene lo que tiene– y lo que se decide es quién se llevará más en el reparto.

Entre los que no se han dicho ni pío, los secretarios generales de la Comunidad Valenciana, La Rioja, Baleares y el de Canarias. Es verdad que Ángel Víctor Torres, lo tiene complicado para pronunciarse en contra de una propuesta de Sánchez, porque es ministro suyo.

Y lo peor que se ha escuchado decir en estos días en Canarias sobre financiación no es esa singular propuesta de financiar más dinero para los territorios ricos quitándoselo a los territorios pobres. Lo peor ha sido la respuesta de la ministra Montero a la diputada Cristina Valido sobre la financiación del REF. La ministra ha sido muy cauta: no ha dicho que no, pero tampoco ha dicho que sí, y ha recordado que las leyes no establecen una separación permanente o garantizada entre el REF y el Sistema de Financiación de las autonomías, por lo que mantener la situación actual, vigente desde hace siete años, “dependerá del consenso parlamentario”.

Tampoco ha dicho nada sobre este particular Torres, secretario general del PSOE canario y ministro del asunto: como quien no quiere la cosa, y en el contexto del debate sobre la financiación de Cataluña, nos han recordado que la financiación de nuestra singularidad constitucional –el REF– dependerá de que haya consenso. Es decir, que pueden meter todo lo que recibimos del REF –incluyendo descuento por residencia, desalación, electricidad y muchas más– dentro del paquete de la financiación general. Quitarle a Canarias los recursos extraordinarios y singulares del REF, considerarlos financiación autonómica, hacerle eso a una región que tiene una renta per cápita un tercio inferior a la de Cataluña, con un mercado interior ridículo, sin industria, con una agricultura meramente testimonial, que no se puede comunicar por tierra y además está a 2.000 kilómetros de la metrópoli, es bastante canalla. Pero no esperemos por una voz del actual socialismo canario que lo diga. Sería esperar en balde.

Suscríbete para seguir leyendo