Opinión | EL RECORTE

Como hacer que los canarios sean más ricos

Con un millón de habitantes, que es un número redondo, esta tierra sería maravillosa. Nos sobrarían carreteras, se acabarían las listas de espera en la Sanidad, consumiríamos menos agua y contaminaríamos menos

Una playa canaria abarrotada de gente.

Una playa canaria abarrotada de gente. / Andrés Cruz

Sé como conseguir que la renta per cápita de Canarias, de las más bajas de España, se dispare por encima de la media europea. Y tengo que decirlo porque no aguanto escuchar ni un día más la misma queja Es insoportable. Un mes tras otro lamentándonos de lo mismo. ¡Pues ya está: vamos a arreglarlo!

Canarias tiene un Producto Interior Bruto (que es la suma de todos los bienes y servicios que producimos en las islas) de unos inflacionados 54.000 millones. La renta per cápita se obtiene de dividir esos miles de millones entre los dos millones trescientos mil habitantes que hay en las islas, lo que nos deja en veintipoco mil euros al año por cabeza, a la cola del Estado.

¿Se puede subir el PIB? Pues miren ustedes, no es fácil. Primero porque no queremos más turistas, que es el principal negocio que tenemos por aquí. Ni vamos a tener más agricultura de exportación, salvo que plantemos de papas hasta los escaños del Parlamento. Ni tampoco vamos a explotar tierras raras, ni a extraer gas, ni petróleo, ni a conseguir que venga aquí una fábrica de montaje de coches eléctricos chinos.

No. El PIB no se va a poder subir demasiado. Pero tenemos otra opción. No es lo mismo dividir la riqueza entre dos millones trescientas mil personas que entre un millón, lo que en Canarias supondría ponernos en 54 mil euros por barba. O sea, a la cabeza de España, de Europa y de la Vía Láctea. Así que hay que ponerse a la faena. A todos los residentes europeos que tenemos viviendo en las islas, patada en el culo y fuera. A todo canario que no tenga RH originario guanche, exiliado a freír puñetas como Puigdemont. A los godos directamente al agua y a nadar. A los ancianos, más o menos de mi edad para arriba, que ya no hacen más que jeringar, estar de mal humor, quejarse de todo y acordarse de Franco, se nos da una tacita de foferno y a otra cosa mariposa. Ahorrarán una fortuna en residencias y dentaduras postizas.

No digo de echar a a los cubanos, venezolanos, colombianos, ecuatorianos, peruanos y demás hermanos latinos porque tampoco se trata de desertizar Canarias y acabar con la civilización, el merengue, la bachata y los carnavales. Todo debe tener una medida. Pero con un millón de habitantes, que es un número redondo, esta tierra sería maravillosa. Nos sobrarían carreteras, se acabarían las listas de espera en la Sanidad, consumiríamos menos agua y contaminaríamos menos. Y manteniendo los casi doscientos mil empleados públicos que tenemos nos quedaríamos casi sin paro.

Algún economista escéptico les dirá que con un millón de habitantes produciríamos menos. Que tendríamos menos PIB y seríamos, por lo tanto, más pobres. Ni puñetero caso. No tienen ni idea. ¿De qué vivimos en las islas? No se partan la cabeza, que yo se los digo: de mendigar pasta de Madrid y de lo que se gastan los turistas. Así que el millón de canarios que sobrevivan solo tienen que aprender a seguir llorando cada vez más para ordeñar y a llevar bandejas en las dos manos para poder atender a los mismos turistas con la mitad del personal. Más fácil imposible. Le pegamos un pulidito a la población y esto se convierte en Suiza. A mí el foferno me lo traen con sacarina, please, que estoy a dieta.