Opinión | Editorial

Agua del subsuelo contra la sequía

En la Isla se filtra el doble del agua necesaria para abastecer a la población, el campo, la industria y el turismo

Un hombre pasea por su finca agrícola en las cumbres de Abona afectada por la sequía.

Un hombre pasea por su finca agrícola en las cumbres de Abona afectada por la sequía. / Andrés Gutiérrez

Las Islas vivieron este año el invierno más cálido desde que hay registros y el Observatorio de Izaña, en Tenerife, se quedó sin ver la nieve por primera vez en 108 años pese a sus 2.364 metros de altitud. Además, Canarias despidió esta última semana una primavera entre cálida y extremadamente cálida en la que la estación meteorológica de Tenerife Sur registró un récord absoluto: 39 grados centígrados a finales de mayo. Y el verano se espera muy caluroso y sin lluvias. En definitiva, Tenerife y el resto de las Islas afrontan un verano de sequía que puede llevar incluso a restricciones en el suministro de agua tanto para el riego, como ya ocurrió en febrero, como para el consuno.

La dificultad para regar es precisamente uno de los graves problemas que aquejan a la Isla. La reserva de agua ha descendido más del 30% durante el último año, de forma que las balsas se encuentran a casi el 40% de su capacidad. El nivel de preocupación en el sector primario en la Isla es tal que, de persistir la falta de lluvia, se producirá un problema incluso de alimentación, porque las producciones de papas y plátanos se podrían arruinar.

Una de las soluciones que proponen los agricultores es agilizar la construcción de la depuradora de Santa Cruz de Tenerife, vital para derivar agua hacia las comarcas norte y sur. La desesperación en la que se encuentran les lleva a plantear incluso una medida similar a la que se aplica entre Sagunto (Valencia) y Cataluña –allí para consumo doméstico–, utilizando barcos para traer agua desalada que se inyectaría a la red de bombeo desde Santa Cruz hasta la balsa Valle Molina, en Tegueste, con el fin de mantenerla a un nivel superior al que ahora tiene.

El Cabildo, que ya declaró hace la emergencia hídrica el 29 de mayo, está articulando una serie de medidas -hasta 75 acciones- para afrontar el problema. La Institución anunció esta semana que se incrementará en julio el aporte de recursos hídricos a la población y, sobre todo, al campo. Serán 12.000 metros cúbicos más cada día durante el referido mes, de los que 9.000 estarán dirigidos al agro insular. Es una medida de emergencia que puede servir para dejar de mirar el cielo cada día y aliviar al campo. Tenerife, con casi un millón de residentes más los turistas, consume cada día 540.000 metros cúbicos, lo que da idea de la cantidad que se necesita para evitar dificultades. Los referidos 12.000 metros cúbicos adicionales procederán de desaladoras portátiles, depuradoras que van a entrar en marcha y aguas tratadas.

La presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, anunció esta semana que el Consejo Insular de Aguas de Tenerife tiene previsto añadir en menos de un año unos 60.000 metros cúbicos de agua al día, lo que supone incrementar la oferta del caudal de agua en más de un 10% para la población en general y un 25% para el sector agrícola. Esto será posible gracias a la colaboración de Balten, de algunos ayuntamientos de la Isla y de empresarios del sector privado como titulares de aprovechamientos subterráneos y desaladoras.

Estas son las medidas puestas en marcha y las previstas para el futuro, pero lo imprescindible es un cambio de mentalidad y un regreso a los métodos tradicionales que tan buen resultado han dado a lo largo de la historia; es decir, utilizar las galerías -Tenerife tiene 2.000 que miden 2.500 kilómetros- y los pozos para extraer el agua del subsuelo. Uno de los más reconocidos expertos en planes hidrológicos, Carlos Soler, ex alto cargo del Gobierno de Canarias, considera que en la Isla se filtra el doble del agua necesaria para abastecer a la población, el campo, la industria y el turismo, por lo que hay que imitar a los que nos precedieron: sacar el agua de donde la tienes. Hay que tener en cuenta que el consumo jamás ha superado a los recursos existentes ni en Tenerife ni en el resto de las islas occidentales.

Por tanto, la apuesta es extraer agua del acuífero ya que la desalación presenta numerosos inconvenientes, en opinión del ex jefe de Planificación e Hidrología del Gobierno de Canarias. Amén del alto consumo de electricidad y de los residuos que genera, el agua desalada contiene un alto contenido de boro, por encima de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud.

No renunciemos a la extracción del agua del subsuelo, es la fórmula que ha dado resultado a lo largo de la historia.

Suscríbete para seguir leyendo