Opinión | Retiro lo escrito

El control socialista del relato

De repente Sánchez proclama que «hay margen» para una «financiación singular de Cataluña». Ahivá lo que ha dicho. Y empiezan a arrojar las palomitas a la pista.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este jueves tras la presentación de la Oficina Nacional de Asesoramiento Científico (ONAC), en la sede central del CSIC.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este jueves tras la presentación de la Oficina Nacional de Asesoramiento Científico (ONAC), en la sede central del CSIC. / José Luis Roca

El PSOE no gana ya elecciones. El PSOE no remonta en las encuestas. El PSOE sigue ocupando el Gobierno central, pero casi no puede gobernar. Pero lo que sigue controlando el PSOE es el relato. El Partido Popular es absolutamente incapaz de tomar la iniciativa política. Su táctica resulta invariablemente reactiva. Y para decirlo claro, no lo hace porque el Partido Popular, aparte de una plúmbea y viejuna torpeza propagandística, no ofrece propuestas precisas, diáfanas, bien argumentadas y mejor defendidas. El PP está obsesionado con Pedro Sánchez, y el presidente del Gobierno lo sabe y gestiona astutamente ese conocimiento. Si uno lee Los Miserables obsesionado con la maldad incansable del inspector Javert no terminará por entender la novela ni tampoco –plenamente – al mismo Javert. Con Sánchez les pasa lo mismo. Fascinados por su ambición, su hambriento cinismo y su creativa desvergüenza, no atienden a nada más. Es como si se hubieran sentado con un paquete de palomitas y una gaseosa en primera fila del circo sanchista para no perderse ni un segundo de la actuación del presidente. De repente Sánchez proclama que «hay margen» para una «financiación singular de Cataluña». Ahivá lo que ha dicho. Y empiezan a arrojar las palomitas a la pista.

Lo que debería tener claro hace años el PP es su modelo de financiación autonómica, precisa y sucintamente explicado. Pero qué va a tener claro. El marianismo, finalmente, no era una adaptación del PP a la personalidad de Mariano Rajoy, sino una adaptación de Rajoy –organismo multicelular muy dúctil– a la biología política del PP. El PP solo quiere ser el PP ayer, hoy y mañana, precisamente como si no existiera Sánchez, ni Vox, ni el payasete que ha venido ni otros payasetes que vendrán. La derecha democrática española no tiene ninguna respuesta para la mitad independentista de los ciudadanos catalanes ni para la mayoría catalanista del país: ni una reforma del Estatut, ni mejora de la financiación, ni nada de nada. Por tanto se reduce a lo insignificante y puede ser pateado como una pelota por la retórica presidencial.

Y también en Canarias, por supuesto. Después de una larguísima y zigzagueante negociación, fruto de la insistencia de Coalición Canaria y la paciencia del presidente Fernando Clavijo, el Gobierno español se avino a reformar la ley de Extranjería. Se añaden cuatro artículos, y en el 35.bis se establece que podrá declararse una situación denominada «contingencia migratoria extraordinaria», en virtud del cual se obliga al reparto de migrantes menores no acompañados por varias comunidades autónomas según unos criterios específicos y un plan de respuesta. Esta reforma, recogida en un acuerdo entre el Gobierno español y el canario, se hará a través de un decreto ley que deberá ser registrado, debatido y votado en el Congreso de los Diputados. Pues bien: los socialistas, hasta hoy, no han registrado la propuesta de decreto ley, pero se han apresurado a exigir al PP que se pronuncie al respecto. Ustedes nos dicen que votarán positivamente el decreto y entonces, y solo entonces, lo debatiremos y votaremos en la Cámara Baja. La trapacería es obvia y esconde algo repugnante: el PSOE está dispuesto a ganar tiempo para emplearlo en atacar con los menores migrantes al PP. Y lo consigue porque Manuel Domínguez es absolutamente incapaz de desmontar la jugada. Incluso después de afirmar que avala el documento firmado entre ambos gobiernos el PSOE sigue insistiendo, una y otra vez, que el PP canario rechaza la derivación de los niños y adolescentes migrantes. Sí, es nauseabundo y canallita, pero supone otro ejemplo evidente de control del relato y domesticación del adversario. Domínguez y sus compañeros deberían reflexionar un poco porque sale más eficaz neutralizar los mecanismos de control discursivo del PSOE que descalificar a Sánchez ritualmente en los plenos del Parlamento de Canarias.

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