Opinión | EL RECORTE

No es casualidad

El problema de la migración en Canarias es claramente un asunto de Estado. Las fronteras de España no son materia autonómica, sino nacional

Pateras rescatadas por Salvamento Marítimo en aguas de Fuerteventura

Pateras rescatadas por Salvamento Marítimo en aguas de Fuerteventura / SALVAMENTO MARÍTIMO

La peor antipolítica consiste en la ocupación de los partidos en la endogamia electoral. Que es básicamente en lo que estamos hoy. En cómo controlar el Consejo General del Poder Judicial, en vez de cómo reformarlo para hacerlo más independiente. En cómo rentabilizar el problema catalán, jeringando al otro, en vez de reconducirlo. No hay asunto en donde lo que importe sea la solución de un problema, que se vuelve intrascendente cuando lo que se persigue es quemar políticamente al adversario.

En este contexto, el desgobierno de España parece no estar realmente interesado en resolver el problema de los menores migrantes no acompañados en Canarias. El grave problema que sufren estas islas solo es combustible político para jugar a un desgaste ajeno donde nadie es del todo inocente. Por un lado están las comunidades autónomas, mayormente en manos del PP, que no están dispuestas a cargar con la tarea de cuidar y alimentar a los menores si no existe una financiación previa, consignada por el Gobierno, para hacerse cargo de ellos. Por el otro lado anda el Gobierno, escurriendo el bulto de poner ese dinero de forma transparente, porque le viene muy bien presentar a los del PP –y sus socios de Vox en algunos territorios– como gente insolidaria que pasa de los problemas que padecen los canarios. O sea, que entre todos la mataron y ella sola se murió.

El problema de la migración en Canarias es claramente un asunto de Estado. Las fronteras de España no son materia autonómica, sino nacional. Pero no es casualidad, sino causalidad, que nos hayamos convertido en la ruta elegida –e inducida– por los africanos que quieren entrar en territorio europeo. Europa y España han blindado el control del Estrecho y el Mar de Alborán de una forma tan eficiente que las llegadas a territorio europeo peninsular se han desplomado. Más del 70% de los migrantes que entran irregularmente en España lo hacen a través de la ruta más mortífera, la de Canarias, con un altísimo número de muertes.

Para el Estado español es mucho más fácil procesar a los migrantes ilegales embolsados en unas islas desde donde no pueden ir a ningún sitio. Aquí se les ficha, se les controla y se les deriva a otros lugares desde donde se devuelven a sus supuestos países de origen: un trámite por el que se paga a esos países. O sea, un negocio. Por el camino, es Canarias la que afronta el impacto de recibirles y la que se queda con la tutela de los menores no acompañados mientras las autoridades del Estado y de Europa se lavan las manos.

El tira y afloja político para hacer quedar muy mal al otro en la foto de la solidaridad en nada contribuye a ayudar a Canarias y, sobre todo, no sirve para solucionar el problema de los menores. Pero es el sino de estos tiempos electorales donde es más importante el titular que el texto. La migración africana va a seguir de forma imparable y a lo largo de lo que queda de año los expertos vaticinan cifras escandalosas. Enredados en sus puñeteros intereses por joderse mutuamente, los grandes partidos no son conscientes de esa situación. Pero nosotros la vamos a padecer. Que no digan después que no estaban avisados.

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