Opinión | EL RECORTE

Zonas prohibidas

Los centros de ciudad serán territorio vetado para los coches de gasolina o diesel y solo podrás acceder a ellos si eres lo suficientemente rico como para comprar un coche eléctrico

Clásicos renacidos: el auge de los coches vintage convertidos en eléctricos

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Ya el conejo nos desriscó la perra. Ahora resulta que la doctrina de la Calentología impone la creación de zonas de bajas emisiones en el centro de las grandes ciudades de Canarias para evitar una contaminación que no existe. Los efectos prácticos serán que tendremos que comprar una etiqueta de la Dirección General de Tráfico –esa de la que robaron nuestros datos, que deben andar a la venta en la internet oscura–, colocársela al fotingo y prepararnos, porque si se nos ocurre entrar en una zona prohibida un algoritmo, a través de una cámara de televisión, nos cascará una multa automáticamente. Los centros de ciudad serán territorio vetado para los coches de gasolina o diesel y solo podrás acceder a ellos si eres lo suficientemente rico como para comprar un coche eléctrico.

Tiene bemoles. Las plantas de generación de energía eléctrica de Granadilla (Tenerife) y San Bartolomé de Tirajana (Gran Canaria) son dos de las instalaciones que más dióxido de carbono (CO2) emiten en el territorio nacional, según datos de la Comisión Europea. Emiten, más que menos, por encima de las tres millones de toneladas de veneno cada año y están entre las veinte instalaciones más contaminantes de España. Hace años se planteó que consumieran gas natural, en vez de fueles, pero nuestros calentológicos políticos se pasaron la decisión por el arco del triunfo. Ellos y las petroleras sabrán por qué.

Las chimeneas de los barcos escupen humo en nuestros puertos, pero ahora quieren combatir el veneno atmosférico de los tubos de escape de nuestros coches. Uno podría estar de acuerdo en peatonalizar las ciudades. Pero es absurdo que en una calle puedas estar quemando diesel y echando humo negro y en la de al lado, si está dentro de la zona de bajas emisiones, no puedas. ¿Qué tipo de lucha medioambiental es esa? Tal vez traten de forzarnos a comprar coches eléctricos, en cuyo caso van de cráneo. No hay estaciones de suministro suficientes para atender un mercado que no ha funcionado, porque la gente se resiste a comprar un coche carísimo sobre el que todavía hay más dudas que certezas. Y además, en una Comunidad que está al borde del colapso eléctrico y que ha tenido que sacar un concurso extraordinario para poner nuevos grupos deprisa y corriendo, porque el sistema va a petar, ¿a qué genio se le ha ocurrido la idea de aumentar la demanda de energía eléctrica? El que los entienda que los compre.

Tanto hablar de estímulos, bonos y ayudas al comercio tradicional, con las zonas de bajas emisiones y le van a dar una puñalada, seguramente mortal, a un sector que sobrevive a duras penas compitiendo contra la venta electrónica y las grandes superficies que están en el perímetro de las grandes ciudades y que, por tanto, no se verán afectadas.

Las multas de las zonas prohibidas al tráfico supondrán un aumento de ingresos para los ayuntamientos. Pero no deben estar muy contentos. A la gente le va a cabrear mucho que les expulsen del centro de las ciudades. Y los comerciantes, hartos de pagar impuestos y tasas, salarios y cargas fiscales, pueden terminar bajando la persiana ante la penúltima putadita fina.

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