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Opinión | En el camino de la Historia

Cuando se venden territorios

Los precios de los alimentos por territorios: más subidas en Canarias y menos en Aragón

Los precios de los alimentos por territorios: más subidas en Canarias y menos en Aragón

Cuando se habla en determinados círculos de poder de algunas triquiñuelas que se ponen en practica para vender y al mismo tiempo comprar territorios que uno aprecia y que siempre ha defendido, se pone la carne de gallina, porque en realidad barruntamos que es el interés del negocio lo que se pondrá en practica; y lo peor, cuando esta situación va acompañada de la indefensión de la mayoría se llega como conclusión que aunque se justifique esa venta y esa compra por el bien general, como diría ,Marcelo, el centinela de el príncipe Hamlet: “algo huele mal y precisamente en este momento no solo en Dinamarca”.

Nos viene, asimismo, a la memoria unos versos de Antonio Machado que plasmó en el estro de su poesía con motivo de la “guerra “incivil española”. ”Pienso en España/ vendida toda, de monte a monte/ de río a rio,de mar a mar..”

Y hay un aspecto de la venta que nos debe preocupar y son los bienes que van pasando a manos extranjeras, los que no solo tienen una significación económica, sino cultural, que va más allá de su dimensión crematística que da lugar a que las islas se vayan desnaturalizando, aculturizándose de una manera sibilina que cuando vayamos a percatarnos hasta la forma de hablar, nuestros símbolos han cambiado, con lo que podemos llegar a pensar en que territorio nos encontramos y en que sitio desarrollamos nuestra convivencia pudiendo acontecer en un momento determinado sentirte como extranjero en nuestra tierra. Y, paradoja, que no te dan el mismo trato que los canarios les damos a los que intentamos ayudarlos como es nuestra manera de ser, al contrarío que muchos de los que llegan, no solo compran sino que se atrincheran, como si su territorio fuera un bunker inexpugnable donde se aíslan, para que no molesten su forma de vida y los tics de su dominios culturales y territoriales.

Muchas veces cuando existe una avalancha acultural hemos recurrido a los poetas ya que al mirar por la hendija de su inspiración como palpitan las cosas y con un único objetivo que es dejar en su menoría palabras que mezcladas con el aire se llenen de sonido y que sean novedad, que se traduzcan en un fin en si mismas por la fuerza de su énfasis y por la grandeza de sus miras.

Los poetas cantan a la sociedad, se desgarraran sus palabras con la crueldad que viven, que presencian o se imaginan. por ello quisieran escaparse de ese tormento que a veces los atrapa en un mundo que se encuentra violentamente truncado.

Y ante eso se callan escondiendo en su intimidad los desacuerdos sociales o se movilizan para que sus palabras bajen del aire y den sentido poético a las crudas realidades. Lo que debe ser comprometedor y difícil.

Ya Emil Cioran, el filosofo de la amargura, insomne penitente en “La caída del tiempo” ya lo remarca y aunque no nos de mucha esperanza, deberíamos tener en cuenta;

“Por muy llenos de nosotros mismos que estemos, vivimos en una amargura inquieta, de la que no escaparemos, al menos hasta que las piedras, en movimiento de piedad se decidieran a elogiarnos. Mientra se obstinen en su mutismo, no nos queda mas que chapotear en el tormento y atragantarnos con nuestra hiel.”

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