Opinión | Artículos de broma

Medio siglo de oportunidad

Oportuno es lo que se hace o sucede en tiempo a propósito y cuando conviene. Es decir, algo sometido al tiempo y la conveniencia. También la propia palabra que en 50 años no ha hecho más que cambiar de sentido en su uso.

En el último franquismo, cuando sucedían más cosas de las que la sociedad estaba acostumbrada y de las que le apetecían al poder casi todo era tachado de inoportuno. En realidad, le era inconveniente a la sociedad que avanzaba con el freno de mano dura puesto, pero como en el resto del mundo estaba siendo inevitable decían a los que tenían más prisa que sus acciones era inoportunas.

Llegó la democracia, la marea política rompió con fuerza en la orilla y surgió un sentido despectivo de la oportunidad para señalar «oportunista». El cine de destape era oportunista, las políticas centristas eran oportunistas, a muchas personas en su destape político y partidista se las señalaba como «oportunistas». Cuando llegó el PSOE al gobierno el oportunismo se identificó con la búsqueda de la vida de una manera concreta, con cargo, si era por arriba; con puesto, si era en la escala baja de la administración pública. Se era oportunista por conveniencia y con sentido del tiempo que impulsaban la búsqueda de la vida, y su encuentro, con un carné del partido, porque el cambio no se fiaba de lo de atrás ni de lo de al lado y necesitaba gente.

En nuestro presente el discurso económico es empresarial y, en él, la oportunidad y la conveniencia van de la mano por el camino que recorría la lechera del cuento y su atracador, que no salía en el cuento. Ahora hay que ser sabueso de olfato y lebrel de velocidad para cazar las oportunidades. En el discurso empresarial no hay nada despectivo en el oportunismo que se define «como la actitud que consiste en aprovechar al máximo las circunstancias que se ofrecen y sacar de ellas el mayor beneficio posible». Pura definición de la actividad empresarial. No hay tantas oportunidades como dicen los oportunistas de la oportunidad que sólo hablan de crearlas, de identificarlas y de aprovecharlas.