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Opinión | El recorte

Estas pobres islitas

Reunión del comisionado del REF del Gobierno de Canarias con la patronal de la construcción.

Reunión del comisionado del REF del Gobierno de Canarias con la patronal de la construcción. / E.D.

Cuando quieres solucionar de verdad un problema nombras unos responsables, les asignas unos medios y les exiges unos resultados. Cuando quieres echar tinta de calamar creas una comisión parlamentaria, para que todo se enrede y no acabe nunca. Ahora vamos de comisiones especiales. Una en Madrid para estudiar las islas: Baleares y Canarias. Otra, en Canarias, para el REF.

Podrían ahorrarse tiempo y dinero: el verdadero problema de las islas son ellos. Los políticos actuales. Los que ya crearon en la pasada legislatura otra ponencia parlamentaria, también muy especial, para estudiar las desventajas de ser islas y la manera de compensarlas. Una iniciativa que no sirvió para nada, excepto para cobrar dietas. Lo mismo que va a pasar con esas pomposas comisiones que ahora se anuncian para seguir mareando la perdiz y rascando titulares de prensa, redescubriendo viejos problemas que están perfectamente identificados y cotidianamente sufridos.

La gran jodienda de las islas, en general, son los sobrecostos que padecen sus economías. Mayores cuanto más lejanas están de sus mercados de referencia. Por eso en Canarias nos hemos especializado –no por casualidad– en un modelo de venta de servicios turísticos, donde esa distancia no constituye un hándicap insuperable, sino un elemento estratégico que aporta valor al negocio. Los turistas vienen porque estamos razonablemente lejos de los fríos continentales y nuestro clima es mejor. Y además no estamos en la quinta puñeta, como el Caribe. En horas de vuelo somos un destino de media distancia. Sobre ese factor diferencial hemos edificado un imperio que nos produce miles de millones cada año y nos permite vivir. Incluso a esos ilusos que gritan "queremos ecotasa, vete a tu casa". Que es como decir quiero agua, llévate la botella.

Eso de que ser islas es diferente es tan viejo que lo sabían desde los Reyes Católicos. Aquí no había tierra suficiente, ni ríos, ni minería… Por eso, cuando el turismo aún no existía –las carabelas solo traían curas, arcabuces y espadas– a las islas se les aplicaban leyes e impuestos diferentes, para permitir el comercio. O sea, para fomentar que la gente pudiera vivir donde el diablo perdió el rabo. Ahora se reúne un número indeterminado de toletes para debatir sobre las subvenciones al transporte aéreo, a la agricultura, a la electricidad, al agua… Porque aquí se subvenciona todo. Pero espera: ¡también allí arriba!

Detrás de una de esas comisiones especiales están las Islas Baleares. Pese a ser ricas y estar a un tiro de piedra de la península han copiado el modelo prêt-à-porter y les ha dado muchísimo dinero. Han logrado un régimen fiscal especial fiscal, como el nuestro, con su RIC y todo. Ahora pretenden colarse en Europa como región ultraperiférica y nos necesitan de figurantes. Una de las comunidades con mayor renta per cápita del país de la manita de la más pobre, a ver si cuela. Da hasta risa. Aún no saben que nuestro verdadero problema no es la lejanía, sino la burguesía.

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