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Opinión

Refugiados saharauis en Tinduf

Un hombre vigila la entrada del campamento de Tinduf, en Argelia

Un hombre vigila la entrada del campamento de Tinduf, en Argelia / El Día

En noviembre de 1975 fue pública y notoria la celebración de la Marcha Verde en el territorio africano del Sahara, como lo fue unos días después el acuerdo tripartito de Madrid en el que el gobierno de España, siendo Juan Carlos de Borbón jefe de Estado en funciones, cedió a Marruecos y Mauritania el territorio conocido como Sahara Occidental, hasta entonces colonia española que había sido su provincia 53. Al igual que en febrero de 1976 lo fue la declaración por parte del Frente Polisario de la RASD –República Árabe Democrática del Sahara– y la retirada de gran parte del pueblo saharaui a territorio sahariano de Argelia y en particular a la provincia de Tinduf, al suroeste de Argel, tras la guerra que se inició entre saharauis y marroquíes. Así llevan casi cincuenta años de enfrentamientos bélicos entre ambas partes sin conseguir un status de paz pese a las acciones de la ONU. Y en consecuencia el mismo tiempo como refugiados de un proceso trágico para la población civil de miles de saharauis, que se vieron obligados a abandonar su territorio, sus bienes y su libertad hasta el punto que una gran muralla de más de 2700 kilómetros, construida por Marruecos en 1980, separa a las familias saharauis y las deja incomunicadas. Algunos autores apuntan un censo de 160 mil personas afectadas.

De esta manera lo acaba de recordar en la prensa española la doctora asturiana Sol Espías que regresó recientemente de un viaje a los campamentos de Tinduf ya que colabora con el programa solidario Vacaciones en paz, al igual que muchos canarios y muchas canarias desde hace años y pudo comprobar lo que vió, vivió y le contaron miles de hombres y mujeres refugiados en las cinco wilayas repartidas por el desierto de Tinduf y que llevan el nombre de históricas ciudades saharauis como El Aiun, Auserd, Smara, Dajla y Bojador, así como en la capital administrativa de Rabouni donde se encuentran ubicadas las oficinas del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y algunas ONG además de la presidencia, ministerios, parlamento y la administración de la RASD.

El Sahara es un asunto recurrente que afectó en primer lugar a los saharauis y luego a España y Marruecos por lo que no fue de extrañar que llegase al Parlamento Europeo. Primero en 1988, una vez que el reino de España se adhiriese con Portugal a las Comunidades Europeas en 1986 y luego a partir de 1991 cuando el Plan de Paz entre Polisario y Marruecos, sobre todo en 2001 – 2002 cuando el informe Lalumière fue uno de los documentos que empezó a engrosar el expediente, no resuelto aún, del último proceso de descolonización (el del pueblo saharaui), que sirvió de base para conocer a prisioneros de guerra marroquíes que fueron liberados en 2005 y también al Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, para que investigara en 2012 la grave situación que vive el pueblo saharaui, hoy silenciada y marginada por gobiernos que tienen alianza con Marruecos, como Estados Unidos y Francia, que pretenden desconocer las violaciones de los derechos humanos y los derechos del pueblo saharaui que guardan un silencio cómplice frente a las personas desaparecidas , las detenciones arbitrarias y persecuciones, e impedir llegar a una solución justa sobre el conflicto.

Entre los canarios que han visitado Tinduf destacamos a Milagros Luis Brito e Isidoro Sánchez García. Ambos de Tenerife y compañeros de fatigas en el mundo político tanto en el Ayuntamiento del Puerto de la Cruz como en el gobierno de Canarias. Milagros fue antes que Isidoro pero ambos interesados y preocupados por la situación de las mujeres, menores y mayores saharauis. Por eso trabajamos conjuntamente para contar lo que vimos y vivimos en los campamentos de refugiados donde pudieron constatar lo que más tarde contaron las autoridades argelinas y del Polisario, la MINURSO, el músico orotavense Domingo Mesa, el cineasta cubano, Luis Leonel León y la doctora asturiana, Sol Espías Gómez-Arias, También conocimos el reparto territorial de lo que significó un hogar (daira) en el desierto, la salud, la alimentación y la educación; el coraje de las mujeres saharauis; la fe inquebrantable de la población saharaui desde 1975, así como el papel de la mecenas italiana, Rosana Bari, con su hospital. Cuando hice el viaje a los campamentos de Tinduf como miembro de la delegación ad hoc para el Sahara occidental iba acompañado de tres colegas eurodiputados españoles: Raimon Obiols, Hernández Mollar, Carlos Bautista y dos franceses (Catherine Lalumiére y el general Morillon), una italiana y una sueca, así como de funcionarios europeos. Entonces esperamos a la redacción del informe una vez terminado el segundo viaje y llegué a la conclusión de que los refugiados en los campamentos seguirán refugiados en Tinduf, prisioneros del desierto y de la pasividad e indiferencia mundial, y que las mujeres saharauis continuarán sembrando grano a grano la semilla de la esperanza entre sus gentes del exilio mientras que el mundo seguirá impertérrito hasta... ¿cuándo? En 2020 me animé a producir un audiovisual sobre el Sahara que titulé: Arena en los Ojos, dirigido por el periodista cubano Luis Leonel León. Espero presentarlo pronto.

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