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Observatorio

Yo a Minsk y tú a Washington

Yo a Minsk y tú a Washington

La guerra en Ucrania no solo se libra sobre el terreno. Esto ha sido un hecho desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania. Si sobre el terreno el protagonismo lo han tenido las ofensivas y contraofensivas y los bombardeos a infraestructuras críticas, más allá del escenario de la guerra convencional, también existe una encarnizada batalla por la conquista del relato y el apoyo de propios y extraños. Zelenski lo supo identificar de manera inmediata durante los primeros compases del conflicto y ha aprovechado cada oportunidad que ha tenido para hacerse omnipresente en parlamentos, conferencias, festivales de diversa naturaleza, incluso lo ha intentado, sin éxito, en el Mundial de Catar, con el fin de ganar la batalla por el relato. A Putin le costó un poco más, pero enseguida se dio cuenta de que tenía que salir de su búnker, abandonar su zona de confort y dejarse ver en distintos foros si, efectivamente, quería que su relato también fuera más allá de las informaciones elaboradas con mimo por las televisiones rusas.

Pero obviamente las guerras no se ganan solo con relatos, también hacen falta alianzas estratégicas y militares que permitan alcanzar posiciones más fuertes sobre el terreno. Y eso es precisamente lo que se ha podido ver durante los últimos días. Las visitas de Vladímir Putin a Minsk y de Volodímir Zelenski a Washington son una buena prueba de ello, pero, sobre todo, denotan un momento crucial en la guerra. Es el reconocimiento mutuo de que este conflicto no tiene visos de terminar en el corto plazo y de que es de esperar, al menos, una nueva ronda de combates en el medio plazo.

A pesar de algunas especulaciones y de que, por supuesto, los combates prosiguen en el terreno, lo cierto es que en este punto se asiste a una suerte de parálisis bélica. Y este es el momento que ha sido elegido por el líder ruso y el ucraniano para desplegar una ofensiva diplomática sin precedentes desde el mes de febrero.

Así se podía ver cómo Putin volvía a Bielorrusia tras varios años de ausencia. Conviene recordar que este es el primer viaje que realiza a Minsk desde 2019, antes del covid-19 y de las protestas antigubernamentales de 2020. El mero hecho de que Putin haya realizado este viaje indica la extrema relevancia estratégica que para Rusia tiene este país. Además, esta visita sucedía en un momento en el que las especulaciones alertaban sobre la posibilidad de que Moscú estaba preparando una nueva ofensiva a través del territorio bielorruso en un nuevo intento de hacerse con Kiev e intentar cambiar el régimen, una acción que ya había intentado sin éxito en febrero. Más allá de especulaciones, lo cierto es que Putin iba acompañado por sus ministros de Exteriores y de Defensa, algo que hace pensar que el objetivo concreto de la visita era apoyar sin fisuras al más alto nivel lo firmado hace pocas semanas. Rusia tiene bases militares, aviones de combate y soldados desplazados en este país, aunque Lukashenko siempre ha utilizado el discurso de la defensa fronteriza para evadir su participación directa en la guerra en Ucrania. De este modo el resultado de la visita habría sido reforzar el apoyo en materia de defensa, pero, sobre todo, articular una estrategia conjunta en relación con la presión política y económica provocada por las sanciones occidentales.

Por su parte, Zelenski ha aprovechado este momento del conflicto para realizar su primer viaje al extranjero desde el comienzo de la invasión, lo que es indicativo de la enorme seguridad que tiene en su posición actual, pero también de que la guerra se encuentra en un momento valle. Además, esta visita ha tenido lugar cuando el Congreso estaba a punto de votar el mayor paquete de ayuda a Ucrania por un monto de 45.000 millones de dólares cuando está a punto de darse el relevo en la Cámara entre demócratas y republicanos. La presencia física de Zelenski cobra, por tanto, un mayor sentido, en tanto en cuanto lo que quería conseguir era un apoyo sin fisuras de ambos grupos a la causa ucraniana. Y, por el momento, consiguió su objetivo, el armamento y dinero que le hacía falta.

Estas dos visitas muestran la asunción por ambos contendientes de que no solo es imprescindible tener aliados, sino que además es esencial convencerles de que existen posibilidades de victoria, signifique lo que signifique tal cosa.

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