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José Vicente González Bethencourt

Los mayores se rebelan

Estos son los trabajadores que no podrán jubilarse antes de los 65 años en 2022

La vejez es uno de los periodos de nuestras vidas, del mismo modo que lo es la adolescencia o cualquiera otra época de nuestra existencia, y si bien todos tenemos asumido que es una etapa que se aproxima a nuestro final, con un horizonte más o menos limitado, no tiene por qué ser menos feliz que otros episodios como la infancia y la juventud.

Claro que la vejez es tercera edad, personas mayores, edad avanzada, es envejecimiento, y según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se empieza a hablar de ella a partir de los 60 años, y las personas situadas en ese tramo de edad representan, en el caso de España, cerca del 26% de la población total, estando previsto que en el año 2050, según diferentes estudios y proyecciones, ese porcentaje será 13 puntos mayor, o sea, que pueda llegar al 39%.

En muchas ocasiones, es la edad de jubilación la que marca la frontera entre madurez y vejez, y ésta, en la mayoría de los países de nuestro entorno, se establece a partir de los 65 y 67 años. En España, actualmente, el 20% de la población tiene 65 años o más, y dentro de tres décadas, el peso de la población en edad laboral (16-64) y los niños (0-15) se habrá reducido, con lo que, en ese momento, los mayores duplicarán la cifra de la infancia.

La edad es la tercera causa de discriminación en España, únicamente superada por el género y la condición racial, denominándose > a la discriminación por edad, término acuñado por el médico gerontólogo y psiquiatra Robert Butler en 1969, quien lo definió como >.

La crisis sanitaria provocada por la COVID-19 hizo que las personas mayores se convirtieran en foco mediático, revelando así la existencia, no solo de estereotipos, sino también de un lenguaje edadista que se ha convertido en normal. Es más, a pesar de que existe una guía, El uso del lenguaje frente al edadismo y los estereotipos, respaldada por el IMSERSO, durante la pandemia no hemos dejado de oír y leer una y mil veces palabras como ancianos/ancianas, viejos/viejas, abuelos/abuelas, pensionistas, dependientes, jubilados/jubiladas, etc., e incluso las fotografías que acompañan a las noticias revelan la deshumanización a la que se someten a los mayores al mostrar solo una parte de su cuerpo, generalmente las manos apoyándose en un bastón.

¿Por qué las manos para mostrar a las personas mayores? ¿Es que la vejez no es digna de ser mirada? ¿Solamente lo joven puede ser retratado? ¿Es que todas las personas mayores necesitan un bastón?

La crisis sociosanitaria desatada por la pandemia de covid-19 ha tenido un gran impacto sobre la población mayor más vulnerable, y ha puesto en el punto de mira las carencias, tanto a nivel social como institucional, del trato a los mayores. Además de muertes en residencias, medidas sanitarias restrictivas y mayor aislamiento familiar, dicha crisis agravó aún más la terrible soledad no deseada.

Lamentablemente, vivimos en una sociedad torpe que jubila a grandes profesionales desperdiciando su experiencia acumulada, pero hay formas de vivir la vejez, como es el caso de mi compañero Agustín Zamarrón, médico, que con 75 años es el diputado de más edad del Congreso, o de quienes al jubilarse inician una nueva profesión, o cambian de ella. Y es cierto que las relaciones sociales que da el trabajo disminuyen con la jubilación, de ahí que muchas personas quieran seguir trabajando. ¿Quién me iba a decir que de profesor de Cirugía iba a ser ahora alumno de Informática en la UNED de La Laguna?

Claro que nadie está exento en todas las edades de una enfermedad o de una carga genética nos juegue una mala pasada. Sin embargo, a Jeanne Calment no le pasó ni una cosa ni otra, y falleció a los 122 años. Llegar a los 75 depende en un 70% del cuidado de nuestros hábitos, pero alcanzar los 100 es cuestión de genética y suerte, también de que no suframos una yatrogenia (efecto adverso para la salud del paciente secundario a una actuación profesional errónea).

Afortunadamente, aumenta la esperanza de vida de los > al mismo tiempo que bailan, viajan, hacen el amor, protestan, se cabrean, cuidan nietos, se hacen oír por los políticos gracias a su preciado voto, y cada vez disfrutan más de esa etapa de la vida. ¡¡Chapeau!!

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