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Los violadores tienen descuento

Irene Montero. Eduardo Parra

Llámame facha porque creo que igualdad es también que una niña pueda odiar las muñecas o los vestidos y un niño amar el maquillaje y las faldas, los papeles que como mujer y hombre se espera que desempeñen en esta sociedad, sin sentir que han nacido en un cuerpo equivocado. Derribar los roles y estereotipos de género, no entronizarlos. Llámame facha porque defiendo que las multas a los puteros son más educativas que su impunidad. Llámame facha porque exijo el cese de Irene Montero por la chapuza de la ley pancarta del solo sí es sí. Salimos a las calles para pedir tipos penales más claros y condenas más disuasorias y nos han dado un black friday para agresores sexuales, y no porque los jueces sean machistas, que los hay y muchos, sino porque estos adalides del «no punitivismo» han rebajado penas a violadores y pederastas. La alarma social no la crea informar de que un malnacido que ha abusado durante años de su hijastra o que ha violado en, o sin, manada y destrozado la vida de una chica, presenta un recurso para salir antes de la cárcel sino que el Gobierno le haya dado la posibilidad de hacerlo, que le abra las puertas. Y llámame facha porque si el oportunismo de la ultraderecha que niega la violencia machista con esta ley y sus casposos insultos a Igualdad me asquean profundamente, no me enfada menos la piña que Podemos y socios han hecho en defensa de la ministra, primera responsable del escándalo. Pero no, aquí la víctima no es Irene Montero sino las mujeres que ven o temen ver rebajadas las condenas de sus violadores. Y de ellas se olvidan.

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