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La columna

¿Multar a los puteros?

Multar a los puteros, ¿una medida eficaz? Archivo

Unidas Podemos ha registrado una enmienda a la ley del PSOE contra el proxenetismo para eliminar las medidas que prevén multas o penas a los puteros. Indica el documento que más que la «criminalización o sanción del cliente», la apuesta debe estar en «medidas educativas».

De entrada, creo que hay que matizar que más que la nula criminalización del putero nos debe preocupar cómo la industria criminal de la prostitución estigmatiza a las mujeres explotadas. Son ellas las sometidas, no ellos, que son los que compran por voluntad. Pero me inquieta bastante la segunda reflexión. Y no es por el convencimiento compartido de que la educación es la única solución a largo plazo. No es el descubrimiento del año, lo dice el feminismo desde hace siglos y de haberlo hecho tendríamos ya solucionada una buena parte de las violencias machistas.

Pero mientras los efectos de esa educación llegan a ser realidad, hoy hay miles de mujeres en prostíbulos y casas privadas penetradas y sometidas porque los puteros tienen vía libre para comprarlas. Si usamos la misma idea en otros escenarios, entonces se plantean preguntas muy inquietantes. ¿Para no criminalizar a los violadores, quitamos las penas? ¿Eliminamos la pena a maltratadores porque la educación es mejor alternativa ? O, si trasladamos esto a otros ámbitos… ¿Suprimimos las multas de tráfico para confiar en que la educación vial resolverá todo? ¿Y qué hacemos con las multas por fumar? ¿Por qué otras conductas reprochables se multan o tienen penas, pero cuando se llega al cuerpo de las mujeres todo está permitido?

Por mucho que hablemos de ley de libertad sexual, lo que está claro es que es contradictorio recurrir a la educación cuando la prostitución es la mayor escuela de desigualdad porque no hay libertad. A no ser que se use como excusa para otros intereses frente a los derechos humanos de las prostituidas, que también los tienen. Quizás cuando recordamos que España es el primer consumidor de prostitución en Europa y el tercero en el mundo podemos pensar que ahí está parte de la respuesta.

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