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Alfonso González Jerez

Retiro lo escrito

Alfonso González Jerez

Movimientos herreños

Algunos indocumentados han escrito por ahí que la Agrupación Herreña Independiente se presentará «en solitario» a las próximas elecciones autonómicas y locales de mayo, lo que interpreta como una ruptura con Coalición Canaria. Realmente es inevitable asombrarse del desconocimiento de la política isleña por parte de gente que se pasa el día hablando de política isleña, pero qué se le va a hacer. La alianza político-electoral entre AHI y CC depende de un protocolo que los herreños analizan cada año y no ha sido denunciado por el momento. Por otra parte, Coalición no dispone en El Hierro ni de organización, ni de sede, ni de militantes que no lo sean de AHI, lo que significa que AHI de facto se presenta siempre en solitario a las elecciones. Lo que ha decidido AHI es algo infinitamente más grave para su propia supervivencia y que puede afectar, efectivamente, al proyecto de CC: congelar cualquier aproximación a los responsables de su escisión, la Agrupación Electoral por El Hierro, liderado por David Cabrera, que hace tres años y pico consiguió superar a AHI en el Cabildo insular, dar su voto a la investidura de Alpidio Armas y convertirse en vicepresidente. Las relaciones entre el PSOE herreño y la Agrupación Electoral no han sido precisamente fluidas y el Cabildo ha vivido instalado en una suerte de inestabilidad latente; en uno de los lances, Cabrera se vio destituido como vicepresidente, pero conservó la sangre fría y ahí sigue, como consejero de Medio Rural y Marino, junto a sus tres compañeros.

El problema central para AHI es que no ha sabido ni –lo que es más grave– querido recomponer las relaciones con David Cabrera y sus seguidores. Hace ya un lustro que en la Agrupación Herreña convivían entre desprecios, zancadillas y puñaladitas tres facciones: el grupo oficial que comanda Narvay Quintero, los belenistas, que no son aficionados a los polvorones y figuritas, sino a Belén Allende, y los cabreristas. Lo que estaba en disputa era el liderazgo y, sobre todo, el oscuro objeto de deseo de los tres mandamases, que curiosamente no ha sido la presidencia del Cabildo, sino un escaño en el Parlamento. Y si son las dos cosas a la vez, mejor. Quintero y Allende siempre despreciaron al tercero en discordia. Pero a su favor estaba la capacidad de trabajo y el olfato político en un ecosistema político tan cerrado, tan personalizado y tan micro como El Hierro. Cabrera supo explotar el hartazgo de cientos de afiliados y simpatizantes por una Agrupación Herreña puesta al servicio de intereses individuales a veces grotescos y a menudo vergonzantes. Todos saben que Cabrera cedería si se le presentase como cabeza de lista de AHI a la Cámara regional. Pero eso ya no va a ocurrir.

Los escindidos creen haber alcanzado la mayoría de edad política. En las últimas elecciones superaron por seis puntos porcentuales a AHI en el Cabildo. El escaño –obviamente para Cabrera– está al alcance de la mano. ¿Por qué volver a la tan puñetera casa materna? Más inteligente es constituirse como partido, y estableciendo o no una colaboración estable con la Agrupación Socialista Gomera de Casimiro Curbelo, apoyar al PSOE en el Parlamento de Canarias y seguir cogobernando con los socialistas en el Cabildo herreño, ostentando una vicepresidencia que ya no será de quita y pon. Sustituir a medio plazo a AHI no parece una operación singularmente ardua. Y a Cabrera ganas no le faltan. Por el momento AHI tendría graves problemas para revalidar su escaño el próximo mayo. Y eso no significa únicamente un escaño menos para la mayoría alternativa que pretende encabezar CC, sino un escaño más para brindar la continuidad de Ángel Víctor Torres en el poder.

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