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observatorio

Autopistas sostenibles y sin asimetrías

El tema de las autopistas y los peajes es controvertido desde hace décadas, especialmente en Catalunya, por los agravios y asimetría que hay en infraestructuras de los que ya he hablado en otras ocasiones. Hoy trataré sobre la eliminación de los peajes en la mayoría de autopistas, que ha solucionado una parte del agravio, pero está creando nuevos: más congestiones de tráfico y siniestralidad, falta de presupuesto de mantenimiento que incrementa la inseguridad...

Mejorar las congestiones requiere inversiones urgentes como la mejora de las vías alternativas, ampliar el número de carriles; acabar el Corredor Mediterráneo para reducir el tráfico de camiones... De todos modos, con autopistas gratuitas no está claro que los camiones utilicen más el transporte ferroviario. Y también hay que explorar la implantación de la velocidad variable. Por ejemplo, se está estudiando la velocidad a 110 km/hora o menos en horarios de más congestión. Sobre la siniestralidad, está claro que ha aumentado mucho en las autopistas liberadas. Por ejemplo, en la AP-7 la mortalidad ha aumentado un 137% en relación a 2019. Pero en el conjunto de la red viaria catalana, en los primeros siete meses de 2022 ha habido 98 muertos, cuando en el mismo periodo de 2019 fueron 101. Quizá estos datos no son comparables puesto que ahora se hace mucho más teletrabajo y, por lo tanto, habría que hacer un estudio integral que mida la mortalidad en el conjunto del país por kilómetro recorrido. De todas maneras, tenemos que trabajar para que no haya ni un solo muerto mejorando el mantenimiento de las vías y con otras medidas como el número de camiones y su velocidad a las autopistas.

Otro tema es quién paga el mantenimiento y las inversiones. Por ejemplo, el mantenimiento de la C-32 Norte y la C-33 cuesta unos nueve millones de euros al año. En el conjunto del Estado estamos hablando de unos 4.000 millones de euros al año. En las autopistas de peaje se paga normalmente entre 10 y 12 céntimos por kilómetro, lo que incluye la gestión, la recuperación de la inversión y el mantenimiento. Si solo se tiene que pagar por el mantenimiento hablaríamos de unos 3 céntimos por kilómetro. La Unión Europea en su Directiva sobre el Sistema Europeo de Telepeajes lo dice muy claro: no puede haber asimetrías entre países, y se tiene que pagar por uso y quien contamina más tiene que pagar más. Pero no olvidemos que, después de tantos años de peajes, nadie quiere oír ni hablar de ellos, pero esto quiere decir que el mantenimiento y las inversiones se pagan con el Presupuesto y, por lo tanto, lo paga todo el mundo, los que circulan por las vías y los que no. Esto es un problema por el elevado déficit público que hay y el que se irá generando con otras partes del Estado del bienestar (pensiones, salud...). En algún momento, se ha planteado como solución la viñeta, que tiene el problema que no se paga por uso, puesto que es como una tarifa plana. Si un vehículo paga la viñeta para poder circular un mes, paga lo mismo si circula una vez que si circula varias veces al día. Por lo tanto, incentiva a consumir sin límite, perjudicando el medio ambiente. En cambio, tiene la ventaja de que solo pagan los vehículos y, por lo tanto, las personas que no tienen coche no pagan.

De todas maneras, España está obligada a adoptar en 2024 la directiva europea mencionada. Si lo hace, e instaura los peajes, hará falta que se tenga en cuenta el tipo de vehículo (no es lo mismo una moto que un coche o que un camión de cinco ejes), el nivel de contaminación y el tipo de vía (no es lo mismo una vía normal que un viaducto o que un túnel). Pero esta es una medida impopular y castigará a los partidos de gobierno. Por eso, iría bien sacar el tema del debate político y hacer un pacto de país aplicando la misma política en todo el territorio. Hace muchos años –y legislaturas– que los gobiernos de turno dejan la solución para el siguiente gobierno, nadie quiere asumir el coste electoral de esta medida. Solo la exigencia europea lo puede activar. También puede ser recomendable que lo gestione cada región, como ha hecho EEUU donde, una vez hecha la inversión inicial, se ha traspasado a los estados la gestión de la red viaria. Sin embargo, todo esto no resuelve otro problema: un sistema armónico y sostenible en el tiempo en todo el territorio quiere decir que a partir de ahora todo el mundo paga igual en función del uso; y hay regiones que hemos pagado las autopistas y otras que no. Pero esto, hoy, ya no tiene solución.

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