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Rafael Dorta

Crónicas de la Revo-ilusión

Rafael Dorta

Gloria al Tete

Y entonces ocurrió que, tras muchas disquisiciones, convinieron en partir de inmediato a ver al santo padre no sin antes proveerse de todo lo necesario para lograr el buen fin de tan loable acción. El pueblo llano, aturdido ante tamaña gloria, acudió en masa a los muelles aeroportuarios, y no falto quien sufriera algún desmayo producto de la emoción y del embelesamiento propio que procuran nuestros líderes políticos ungidos por la fe que profesan sin descanso. Alabados sean en su magnificencia los presentes recabados dado el especial carácter del acontecimiento que nos ocupa, pues el centenario del representativo bien merece emprender el viaje hasta el corazón de Roma, aún a sabiendas de las numerosas tentaciones para la carne que ofrecen esos caminos de pecado y menesterosidad, por los que circulan pillos y malhechores al acecho de comitivas bien pertrechadas como la que encabezan nuestros sabios gobernantes. Y como siempre saltarán voces maledicentes que arrojen el fuego de la blasfemia sobre esta noble empresa, yo os digo que debemos limpiar nuestras conciencias de todo mal, y cantar las alabanzas que han de acompañar a estos emisarios de la paz y la novelería, como símbolos del progreso que han de traernos, a nosotros, sus ignorantes súbditos. Y en verdad os digo que no pareciéndoles suficiente el escueto séquito, acordaron acompañarse de la sabiduría de sendos presidente y alcalde, porque bienaventurados sean los defensores de Canarias y de sus estadios de fútbol, y así fueron recibidos, en olor de multitudes vaticanas, por el genuino representante de Dios en La Tierra, que no dudo ni un segundo en agradecer las beatíficas intenciones que los guiaban hasta su humilde morada, sin mas ropaje que su propia humildad gozosa y una camisa conmemorativa bendecida con el nombre de Francisco. Y así transcurrió el solemne encuentro, entre miradas cómplices y gestos de buena voluntad. Gloria al Tete. Amén.

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