Suscríbete

eldia.es

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Empanadillas e ‘influencers’

Tú puedes ser influencer, convertirte en un vendedor de producto: solo hace falta que unos cientos de miles decidan darte a follow, un acto sencillo y banal que no implica nada para el que lo hace, pero que puede cambiarle la vida al que lo recibe. Hacedores de bocadillos gigantes, maquillajes imposibles con horas de elaboración, creadores de estilo, mecánicos, científicos, cantantes amateurs, humoristas de pandemia, DJ de remember… personas que no formaban parte del star system de los medios de comunicación convencionales a quienes de repente el like los convierte en celebrities repentinas.

Las redes sociales han dinamitado el mercado de la publicidad y lo han cambiado por completo. Las marcas se han dado cuenta de que para sus ventas es también efectivo y más barato que una persona cuyos seguidores sean su público objetivo promocionen sus productos en sus RRSS con una alta segmentación y con apariencia del consejo de una amiga, en lugar de las tradicionales campañas masivas que llegaban a todos lados y cazaban por arrastre. Ahora las marcas prefieren pescar en un barril más pequeño, pero muy homogéneo. Miles de jóvenes y no tan jóvenes sueñan con ser elegidos por las marcas para promocionar sus productos cuando empiezan su andadura en las redes sociales… y venden sus perfiles, por bien poco.

Mientras que en la publicidad tradicional las celebrities tenían un caché millonario que vinculaba su imagen a una marca, ahora los perfiles más amateurs esperan recibir el mensaje de una marca que les envía productos gratis a cambio de que los vendan… pero no se crean, esto no solo pasa en RRSS, este tipo de prácticas también se ha exportado a las grandes campañas publicitarias y personas bien conocidas se prestan a hacer promociones a cambio de un pago en especies o simplemente para ganar notoriedad… total, si no lo haces tú, lo hará otro que quiera estar en tu posición mañana. Así pues, se está produciendo un doble fenómeno; por un lado, se han precarizado las condiciones económicas bajo las cuales las marcas contratan la imagen pública de determinados perfiles; al tiempo, se ha democratizado el mercado publicitario, ya no hace falta ganar no sé cuántos campeonatos del mundo o tener la credibilidad de un presentador de informativos para vender, ahora mandan los likes.

Y así llegamos al reverso tenebroso del asunto. Como lo único que hacen falta son seguidores, hay gente que está dispuesta a todo con tal de conseguirlos. La humillación de los más débiles, hacer bromas que son putadas a gente que no conoces y que sabes que no te pondrán en tu sitio, criticar hasta la humillación a otros, estafar dos euros a trabajadores bajo la amenaza de que paguen una publicidad que no han contratado… Nos hallamos ante el mercado persa de la atención y en nuestra condición de humanos está que lo criticable merezca todo nuestro interés, aunque sea para eso, para criticarlo… Y así es cómo esta columna cumple el propósito del que busca notoriedad a cualquier precio, para comer gratis unas empanadillas, que te critiquen pero que digan bien tu nombre.

Compartir el artículo

stats