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SANGRE DE DRAGO

Virgen de Candelaria

La historia de Canarias está estrechamente atada a la veneración de la imagen de la Virgen de Candelaria y a su patrocinio. Las tradiciones vinculadas a su aparición a los guanches, la custodia de su imagen, la construcción de su santuario, son algunos aspectos que convierten el pueblo que custodia su nombre en lugar de peregrinación o visita cada 15 de agosto. Su presencia se extiende a todas las islas en parroquias y ermitas, y con la emigración de los nuestros, su presencia está sembrada en muchísimos pueblos hermanos de Hispanoamérica. No quería olvidarme de ella en este día.

Este lunes, providencialmente señalado, hace que coincida su fiesta con esta sangre de drago que semanalmente se derrama. Hoy quisiera tener el atrevimiento de mantener con ella esta sencilla conversación y presentarle, entre súplica y gratitud, algunas realidades canarias que me preocupan y que me alegraría que ella mirara con su corazón de madre. Porque si uno tiene madre, pues hay que aprovechar que la tiene…

Los jóvenes, esa preciosa parte de la sociedad de quienes son el futuro y que sufren la actual situación de incertidumbre e inseguridad. Hay quienes nos dicen, madre, que esta generación va a vivir peor de como vivieron sus padres, volviendo a viejas situaciones en la que salir fuera será la solución. La falta de trabajo para un grupo humano preparado como nunca lo estuvo la generación anterior, pero con un índice de paro por encima de la media del estado. Necesitan resiliencia, capacidad de trabajo, espíritu de sacrificio y, especialmente, el generoso compromiso de las generaciones que tienen en su mano el sartén de las decisiones importantes.

Los migrantes, que llegan encandilados por una situación que, pese a las dificultades que nosotros sentimos, están a años luz de las que viven en sus regiones de origen. Necesitamos salvarnos, madre, de la insolidaridad globalizada que nos hace olvidarnos que el mundo es solo uno y los dolores de la humanidad son también nuestros dolores. Haznos sensibles y solidarios. Tú sabes de tierra extraña, de salir de tu zona de confort hacia una sociedad distinta de la que te fue propia. Cuida a esos hijos tuyos que, te conozcan a no te conozcan, te necesitan.

Las familias heridas, por heridas de todo tipo. Hogares donde el amor, que debería ser un nido cómodo, se convierte en jaula de barrotes endurecidos por las circunstancias de una convivencia no cuidada. Y en estas situaciones los que sufren el latido del dolor son los más pequeños, como siempre. Ayúdanos a poner imaginación en el cuidado y atención a los matrimonios, la familia y la infancia en esta tierra canaria tan sensible con el don de la familia, pero que tantas heridas sufre.

Los mayores en soledad no buscada y generada por no poco descuido de las generaciones herederas de sus trabajos y desvelos. Fea es la soledad, pero más feo es el olvido. Estar pendiente de nuestros mayores es un valor que no tendríamos que susurrarse a nadie. Es la consecuencia de un descarte inconsciente que nos ha contagiado a todos. También te lo queremos presentar, para que acaricies los corazones y los olvidos, ayudándonos a tener memoria agradecida con ellos.

Son muchas más nuestras necesidades. Pero solo quiero este año dejarte sobre tu trono de patrona de Canarias estas cuatro realidades. Dejarlas ahí para que las veamos todos y nos sintamos comprometidos con ellas de manera que busquemos entre todos soluciones oportunas y adecuadas. Creo que pasa como cuando llevamos un problema en el alma y se lo entregamos, en forma de desahogo, a un amigo. El verbalizarlo nos ayuda a contemplarlo en su justo valor y a generar formas creativas de solucionarlo. ¿Y con quién mejor que con mamá desahogar estas cuatro oscuridades sociales que nos preocupan?

Madre nuestra, cuida de tus hijos e hijas, e intercedes por todas las personas que cada año pasan por estas islas buscando descanso. ¡Qué dicha tenerte por madre!

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