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Ganar elecciones

Queremos ganar, queremos gustar, queremos llegar al poder y, a la vez, tenemos la creencia interior de que llegaremos desde dentro, cuando realmente alcanzaremos el poder desde fuera.

Alcanzaremos el gobierno y ganaremos unas elecciones desde fuera. No podemos ni olvidar ni rechazar el poder endogámico de los partidos, pero sí podemos equilibrar esas fuerzas. Desde el momento en el que toda nuestra identidad se identifica con nuestro partido, no ganaremos la elección… Hoy en día, nuestra fuerza estratégica viene por una combinación y asesoramiento técnico externo al equipo puramente ideológico. Sin estrategia, todo deriva en improvisación y ocurrencia, y además seremos influenciables por nuestros altibajos emocionales. Por lo tanto, una estrategia que tenga solidez, que sea discutida y que esté escrita se hace imprescindible. Ella te generará la obligación, constancia y regularidad en el desarrollo de acciones que formarán parte de un objetivo más amplio.

Es necesario analizar los entornos, el contexto y cómo es valorada nuestra candidatura. Tener claro la percepción en la ciudadanía y, a partir de ahí, definir si nos vamos a situar en una estrategia de potenciación de nuestra candidatura o, en cambio, si nos centraremos en la crítica al contrario; eso que parece elemental y de pura lógica, conlleva un estilo que marcará el tipo de campaña: la diferencia entre el éxito o el fracaso. De ahí la importancia de identificar los atributos de ese ser humano que proyectamos como number one. Una y otra vez insisto en el concepto de Marca Política o Marca Personal en Política, que no es otra cosa que potenciar la autenticidad; cada vez más, la ciudadanía demanda personas más auténticas, creíbles, con poder de anticipación, coherentes y con capacidad de gestión. Potenciar los atributos reputacionales de nuestra candidatura es fundamental.

El político al uso dejó de ser susceptible de elección, ahora apostamos por espejos de valor que conecten con nuestras necesidades.

Si durante un tiempo creábamos emociones para conectar, ahora tenemos que palpar el sentimiento del ciudadano o ciudadana y palpitar en su misma frecuencia; por ello la escucha se hace imprescindible. No olvidemos que existe la derecha en la izquierda y la izquierda en la derecha; las ideologías hoy se desmarcan para dar paso a los proyectos. Por ello el viaje al centro es clave; ahora bien, con identidad.

Salgamos de las siglas y toquemos la calle, caminemos metro a metro. Tomemos la calle, diseñemos ejércitos introducidos en las corrientes sociales y sepamos qué ocurre no sólo en cada barrio, sino en cada acera. Preguntémonos si estamos dispuestos a amar la calle, a cambio de no se sabe qué… Y, cuidado con las dobles candidaturas, eso de ir en dos listas; la campaña se hace poco creíble y muy poco apasionada hacia la ciudadanía. Es fácil distorsionar nuestra identidad cuando vamos a optar a varios cargos.

Hazte preguntas para definir y trazar tu estilo de trabajo.

Qué le preocupa al electorado.

Qué conoce de la candidatura.

Qué orden ocupan sus intereses.

Qué siente.

Qué percepción tiene de nosotros.

Qué queremos transmitir de nosotros.

Qué quiere transmitir el contrario.

Qué quiere transmitir el contrario de nosotros.

Qué queremos transmitir nosotros del contrario.

Y, para todo ello, un Plan de Acción: realidad, definición de objetivos, prioridades y calendario. Y, lo más importante y que simboliza la estrategia ganadora, contar con equipos de control y postseguimiento de las acciones del candidato o candidata.

Conocerse muy bien es el gran paso que todo líder político tiene que dar para ganar; el autoconocimiento debilita al contrario.

Elijamos la regularidad y la constancia; los mensajes intensos y reducidos penetran en la mente de la ciudadanía. Escojamos tres mensajes, que a fuerza de repetirlos se conviertan en nuestro mantra; seguro que terminará calando al menos uno de ellos. Seleccionar más de tres mensajes dispersa y motiva una reducida movilización.

Debemos pensar que nuestro mensaje central será el resumen de una estrategia previamente definida. Si optamos por una Marca Personal, nuestro control del resultado mejorará muchísimo, porque no estamos sujetos, en la totalidad, a la estrategia del partido; podremos anticiparnos y elaborar una hoja de ruta con mayor ajuste y previsión.

Si optas a una candidatura a una alcaldía, cuidado con compartir estrategia con una candidatura a un cabildo o a un parlamento. Evidentemente, habrá aspectos comunes, si provienes lógicamente del mismo partido, pero estratégicamente no te mezcles.

Infinidad de detalles que cuentan y suman. Deseos e ilusiones que harán que nuestro camino hacia el éxito sea más sencillo. La clave está en recordarnos una y otra vez que somos seres humanos, y que nuestros altibajos personales y profesionales están ahí y estarán, y que nuestra misión es gestionarlos para que todo lo demás pueda funcionar; por ello se hace necesario e imprescindible la figura de una persona que module, con confianza, comodidad y discreción el soporte del number one.

¿Debes modificar tus sueños o magnificar tus habilidades?...

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