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Jorge Bethencourt

Manual de objeciones

Jorge Bethencourt

Antonio ‘el Banderas’

Casualidad es el primer apellido de la estadística. Ya van dos veces, dos, en las que Pedro Sánchez, o sea, Antonio para el presidente de Italia, Mario Draghi, pone su augusta figura delante de una bandera de España puesta del revés. Le pasó en la animada cena a la que fue invitado por el rey de Marruecos, Mohamed VI, sin que él ni nadie de su séquito levantaran la vista del cus-cus para observar que la enseña española estaba virada. Y eso que era grande como una sábana.

Aquello dio lugar a ácidos comentarios. Porque resultaba una casualidad difícil de tragar que justo en un encuentro en donde España claudicaba ante Marruecos, plegándose a sus pretensiones soberanas sobre el Sáhara, apareciera la bandera de nuestro país en una posición que algunos interpretaron como símbolo de rendición. Y colocada allí, en aquella cena, sabiendo que iba a salir en la foto, parecía una sofisticada burla.

Debe ser que la tomadura de pelambrera ha tenido éxito porque alguna mano malévola volvió a colocar la bandera boca abajo, esta vez frente a las napias del mismísimo Sánchez, en el sitio que ocupaba en la sala de conferencias de la cumbre de la OTAN. Una portavoz de la organización salió a las redes, veloz como una centella, pidiendo perdón por el lapsus. Y el DesGobierno de España, generosamente, le otorgó su perdón y sus bendiciones.

Pero ya van dos veces, criaturas de Moncloa. Dos veces en que se coloca la bandera y el escudo al revés: que mira que es fácil saber lo que es arriba y lo que es abajo. Y conviene empezar a preguntarse si la gente que trabaja en protocolo en la Presidencia del Desgobierno de España se encuentra de baja a causa del coronavirus o padecen secuelas que les haya afectado la visión. Porque mira que hay banderas difíciles, que no sabes si van o se vienen, pero va y resulta que con el único país con el que se equivocan es con el nuestro.

Igual no es mala idea quitar el escudo de la bandera para que la pongas como la pongas aciertes. Podemos seguro que lo apoyaría, porque en el escudo hay una corona. Y ya si eso cambiamos el himno, que algunos mentecatos confunden con el franquismo aunque tenga tres siglos de historia a sus espaldas. Lo que este país está pidiendo a gritos es algo como el Aserejé o la Macarena. Una cosa alegre entre tanta tristeza y tanta depresión inflacionaria. Lamento decirles que la idea de colocar en la bandera el viejo toro de Osborne no es viable. Nada hace suponer que no se vayan a confundir poniendo los cuernos al revés, igual que la corona. Cuernos y coronas mal puestos, al final, no son fáciles de ver.

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