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La Laguna, encrucijada

¿Cuándo comenzó la romería de San Benito?(Defensa leve de la verdad y de lo nuestro) y II

Al cumplirse en 1998 medio siglo de la romería, la Concejalía de Fiestas, para darle mayor realce a la conmemoración, sumó a los actos tradicionales el Pregón del Cincuentenario, que encomendó al recordado periodista y escritor lagunero, ya fallecido, Leocadio R. Machado; un homenaje a los fundadores, de los cuales ya sólo tres quedábamos vivos, y un programa especial de 48 páginas no numeradas, pero encabezadas todas con un pequeño rótulo con la leyenda «50 Aniversario. 1948-1998».

La página 26 de la referida publicación contiene el texto La romería de San Benito Abad en la documentación del Archivo Municipal de La Laguna, suscrito por dicho organismo. El autor del trabajo se encontró con el oficio de 1947, mencionado en el anterior artículo –el más antiguo de esa época sobre San Benito– y debió pensar, en un primer momento, que podría tener relación con la romería. Sin embargo, al no tenerlo ni mucho menos claro y como lo suyo no era interpretar documentos, sino clasificarlos y custodiarlos –labor que los archiveros laguneros vienen realizando de manera ejemplar–, optó, con toda prudencia, por no darlo por sentado y lo justificó muy astutamente con este párrafo, que es ejemplo de libro de calculada ambigüedad: «Aunque la documentación presente en este Archivo parece indicar –en principio– que fue en 1947 cuando ésta se inició, la institucionalización de la misma tuvo lugar el año siguiente».

El desconocido archivero –sin duda, persona inteligente– no afirma, ni de lejos, en ese párrafo que la romería de San Benito comenzó en 1947, sino que, en principio, le pareció que podría ser así. No se arriesga a nada y sólo da como cierto, con los papeles a la vista, que la institucionalización de la misma –el momento en que comenzó– tuvo lugar el año siguiente. El escrito contiene bastante más de lo que a primera vista pudiera creerse, da pie a interesantes comentarios e interpretación. De momento, dejémoslos en ese punto. Así, el lector podrá valorar por sí mismo con qué mimbres hay quienes se atreven a fabricar una historia.

Si bien, como ya se ha dicho, no hay en 1947 ni una sola referencia a la romería ni a sus comienzos, de la de 1948 abundan de sobra, anteriores y posteriores a la celebración. Reproducirlas todas, a más de innecesario, rebasaría los límites razonables de un artículo periodístico. Con un par de ejemplos de incontestable valor académico y otras tantas citas periodísticas será más que suficiente. La contundencia suple con creces al número.

En 2001, la Concejalía de Cultura y Patrimonio Histórico-Artístico del Ayuntamiento, de la que era responsable el edil del PP señor Torvisco, editó el libro Fiestas del Corpus Christi, San Juan Bautista y San Benito Abad; un volumen de muy desigual contenido, pues, junto a trabajos serios y bien estructurados hay alguno deleznable, con tan burdas manipulaciones que hasta un analfabeto las advertiría con solo mirar las páginas. De los estudios realizados con responsabilidad, rigor y documentación bibliográfica sobresale el del catedrático de Historia de América de la ULL doctor Manuel Hernández González. Pues bien: en ese amplio artículo, que se titula Las raíces de las fiestas de San Benito, el profesor Hernández afirma tajantemente que fue de esas fiestas campesinas que se celebraban en los entornos del barrio de San Benito, de donde nació la Romería de ese santo en 1948 (página 104).

Por su parte, el doctor Carlos Rodríguez Morales, que sí es, como Hernández González, investigador e historiador de reconocido prestigio intelectual, escribió para el programa de la Romería de 2018 el artículo San Benito, Patrón por sorteo de los frutos y ganados de Tenerife desde 1535, apretada síntesis de su anterior trabajo, Elección y voto de San Benito como patrón de los frutos y ganados de Tenerife (1535), publicado en Revista de Historia Canaria de la ULL (Nº 199, 2017, pp. 277/290), en el que hace una revisión rigurosa del año y de la forma en que se inició el patronazgo sambenitero, y rectifica lo que hasta entonces se venía manteniendo al respecto. Con esta afirmación categórica lo inicia: «El culto a San Benito como protector del campo de Tenerife se renueva en La Laguna cada segundo domingo de julio desde que en 1948 comenzó a celebrarse su romería, tal como hoy la conocemos».

Aunque ambos testimonios de autoridad serían más que suficientes para desmontar, de una vez por todas, la patraña interesada de 1947, no nos resistimos a sumar, por el valor de contemporaneidad de lo periodístico, unas muy pocas informaciones altamente significativas tomadas de los diarios tinerfeños de la época. No se nos perdonaría que, siendo periodista, no lo hiciéramos. Empecemos por La Tarde. El 10 de junio de 1948, el vespertino informaba del propósito de celebrar, entre otros números, una romería de carácter folclórico para conmemorar el XIV centenario de la muerte de San Benito. Ocho días después, cuando faltaban sólo dos para la gran manifestación folclórica, publicó un artículo firmado por Gil Alonso, del que subrayamos este párrafo: «Este año, celebrándose el XIV centenario benedictino, los vecinos (...) han organizado diversos actos en su honor, de los que debemos destacar la gran romería que, recordando tiempos pretéritos, se ha organizado como antaño». Finalmente, el 21, lunes, el vespertino dedicaba grandes elogios a la romería, que –dice– suscitó los más calurosos entusiasmos.

Mucho más contundentes son, sin duda, los textos que para coronar esta brevísima selección hemos entresacado de las páginas de este periódico. El 22 de junio del referido 1948, EL DÍA cerraba así la información sobre la romería del domingo anterior: «Podemos decir que nunca se ha visto esta fiesta tan animada y concurrida, y puede augurársele para años sucesivos una brillantez máxima, de que ha sido nuncio categórico el logro del presente año, en que se ha resucitado magníficamente una bella tradición local».

Todavía más elocuentes son estos otros. En el faldón de la primera plana de la edición del 16 de junio de 1949, a tres columnas, en letra negrita y con espléndida ilustración del fotógrafo Agustín Guerra; o sea, tratado periodísticamente como un acontecimiento, EL DÍA le dedica a la romería de ese 1949 un hermosísimo comentario sin firma, pero es muy probable que del redactor-jefe y entusiasta cultivador y divulgador de las esencias de la canariedad, el inolvidable don Juan Pérez Delgado, Nijota. Son dos párrafos incontestables. Dice el primero: «Reanudada el pasado año [1948] esta antiquísima tradición de la Romería de San Benito Abad», etc. El segundo es tanto o más demoledor: «El logro de tan pleno éxito en este segundo año de reanudación de la Romería de San Benito Abad merece un sincero elogio para los organizadores».

Cree este cronista que con lo expuesto basta y sobra. ¿Habrá quién se atreva a desmentir tantas, tan diversas y tan significativas fuentes? Todo se hubiera evitado con escuchar prudente aviso y prudentes consejos. No se hubiera caído en la trampa y colocado al Ayuntamiento en una situación nada airosa. Errare humanum est. Reconocer los errores y rectificar, dice el proverbio, es de sabios; empecinarse en sostenello y no enmendallo, de torpes y de lerdos.

En todo caso, lo importante será que la Romería regional de San Benito Abad, en este año de víspera de su 75 aniversario, se celebre con dignidad, sea jubilosa y multitudinaria y colme con sana alegría los deseos de reencuentro de nuestro pueblo con una de sus mejores tradiciones, que a todos cumple cuidar con el mayor celo para que no se desmadre, ni malogre ni se desfigure.

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