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SANGRE DE DRAGO

19.832 personas

Cada una tiene un valor infinito. Cada una de las diecinueve mil ochocientas treinta y dos personas atendidas durante el año 2021 por Cáritas Diocesana de Tenerife en las parroquias y en los proyectos específicos en las que han participado. Y es, precisamente, por ese valor infinito, por el que este número ha sido publicado en la Memoria 2021 de la entidad diocesana. No es un número, son personas.

En Cáritas existe un documento sencillo que usamos siempre con especial cuidado y cariño. Es el Modelo de Acción Social que solemos denominar «el MAS», por economía del lenguaje. Una da las afirmaciones fundamentales del MAS es que, en la acción social de Cáritas, «la persona debe estar en el centro». El punto de arranque y el punto de llegada de cuanto se realiza no puede ser otro que la Persona.

Todas las personas y la persona toda. O sea, sin discriminación y de manera integral. Cualquier persona y en su condición integral de persona; o sea, en su cuerpo y en su alma. Toda ella. Toda entera. Porque el rostro de la pobreza es muy alargado. Los tipos de pobreza son muy dilatados. Las vulnerabilidades que las personas sufrimos son de horizonte amplio.

La Fiesta del Corpus Christi que ayer se prolongó, después de los años de pandemia, en las calles de tantos rincones de nuestra geografía y que en La Laguna presidió nuestro Obispo, sacó a la calle la certeza sacramental del cuerpo de Jesús. La calle y el cuerpo. Esa fiesta litúrgica se prolonga en muchas más calles y en muchos más cuerpos donde la carne sigue herida de pobreza y necesidad. Precisamente porque la carne de las personas no le es indiferente a la fe cristiana es por lo que existe y ejerce Cáritas Diocesana. No tendría sentido el Corpus Christi sin Cáritas, y Cáritas no tendría sentido sin el Corpus Christi.

No nos podemos descentrar de la persona jamás. A ellos estamos tentados por los cantos de sirena de algunos aspectos de nuestra cultura dominante. Nos puede doler más el abandono que existe en la perrera municipal que las soledades del Asilo. Y no es que nos despreocupemos del bienestar animal; para nada. Pero no debemos descentrar a la persona humana en nuestra valoración. Nada antes que una persona. Nunca nada antes que ella.

¿Y las cosas? ¿Cuántas cosas se anteponen a las personas? Nunca nada antes de una persona.

Me gusta mucho el relato imaginario de aquel cuarto rey mago que no llegó a tiempo a Belén y no pudo regalarle al Niño Dios lo que para Él tenía preparado. Hubo diferentes necesidades que percibió en el camino y que retrasaron su viaje. Se ocupó de algunas personas que sufrían necesidad y llegó tarde. Al llegar ya no estaban sus compañeros en Belén y la Sagrada Familia había vuelto a Nazaret. Pero de regreso escuchó la voz divina en su corazón decirle con sonoridad callada, como le gustaba decir a San Juan de la Cruz: «Estuve en quienes atendiste; gracias por tu regalo».

El culto eucarístico de la Solemnidad del Corpus Christi es central en la liturgia del Año cristiano. Pero el otro culto al cuerpo de Jesús presente en el hermano es tan central como el anterior. Se cumple la promesa de Jesús que, en ocasiones, tan difícilmente interpretamos: «A los pobres siempre los tendréis con vosotros». Sí, es cierto. Y son muchos más de 19.832 personas. Estas son solo a las que hemos podido llegar, sabiendo que no están todas las que son.

Cuando salgas por la mañana de casa, o cuando llegues a ella; cuando gestiones tu oficio laboral o cuando dediques tiempo al ocio y al tiempo libre; cuando vayas o cuando vengas, no olvides que la persona debe estar en tu centro. Lo demás se usa. Porque si tratamos como a personas a las cosas, puede que terminemos tratando como cosas a las personas.

Y no es un número; son personas.

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