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SANGRE DE DRAGO

La copia china

Suelen decir, y no sin cierta razón, que China es la fábrica del mundo. Allí se puede hacer cualquier cosa y, además, muy barato. Y esa peculiaridad atrae a inversores y negociantes que olvidan, con frecuencia, que el trabajo ha de ser realizado con dignidad, y que uno de los criterios de esta dignidad es el salario justo. China es la fábrica del mundo pero no creo que sea la fábrica más justa del mundo.

Además, quienes informan de la existencia de esta fábrica global nos dicen que, además, allí se puede hacer cualquier producto copiando el modelo original y resultando ser tan hermoso como el primero. El arte de la copia. Muchos se dedican, a falta de regularización y de capacidad de trabajo reglado, a la venta ambulante de estos productos elaborados como copias casi perfectas de marcas importantes. Está prohibido, pero dentro de sus mantas hay infinidad de copias que quienes viven de las mismas las pueden adquirir por un precio reducido.

Entre el original y la copia no hay parangón. El original suele ser más fuerte, mejor elaborado, con mejores materiales, etc. No hay comparación con una copia por muy parecida que sea. El original es el original.

Pero hay realidades que no se pueden copiar. Aunque se hable de inteligencia artificial, sabemos que la inteligencia humana es otra cosa, por eso de la inteligencia sintiente que decía el filósofo Zubiri. No es lo mismo el original que una copia por muy elaborada que esté. Un cuadro de un pintor no solo tiene su firma, tiene su alma. Una novela no solo tiene las ideas y la capacidad narrativa del autor, tiene su genio, su espíritu, su misma identidad. Una copia no es lo mismo.

Este domingo la delegación de Familia y Vida nos ha invitado a peregrinar a Vilaflor para celebrar juntos una jornada que nos sirva para subrayar la importancia que la familia tiene en la Iglesia y en la sociedad. Hay muchas formas de vivir el amor humano, pero el matrimonio y la familia son el modelo original. En ellos está el alma de su autor, el genio creativo del creador.

Cuidar la familia no puede ser un asunto de propuesta electoral, sino un compromiso de toda la sociedad. Cada uno debe sentir que es su principal responsabilidad. Porque somos así, aunque solo miremos la realidad como consecuencia del desarrollo evolutivo de una naturaleza biológica elaborada, es lo que aparece sobre la mesa del sentido común. Seamos todo lo respetuoso que cualquier persona merece por el hecho de serlo, pero no renunciemos al original que conforma nuestra naturaleza. Nacemos como consecuencia de un amor precedente y fecundo que nos ha hecho posible; crecemos al calor de una amor educativo en el que contemplamos que es posible construir un horizonte común por parte de quienes nos siguen queriendo de igual modo que nos concibieron. Cuidemos ese nido extraordinario donde surge la vida y nuestro edificio psicológico.

La huella digital de la familia humana tiene las betas y los valles de un matrimonio fecundo de vida y de amor. Es la identidad leal y responsable con el futuro de lo pequeño y débil que surge como consecuencia enamorada de dos amores. Fecundidad que va más allá de la biología transmitida, y alcanza la totalidad integral de lo humano.

Hay expertos en elaborar copias a la medida de nuestro apetito, gusto o ejercicio libre de combinar el amor. Pero el original es el original, y en él está el alma de su autor.

Tengamos cuidado con las copias chinas.

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