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Jorge Bethencourt

Manual de objeciones

Jorge Bethencourt

Cañonazo a la vivienda

La administración tóxica que padecemos se ha fijado ahora en nuestras casas. Como es notorio que no se han edificado suficientes viviendas públicas, capaces de regular el mercado a la baja y estar al alcance de salarios modestos (tenemos el 1,6% de viviendas sociales en comparación con Francia, Alemania, Reino Unido o Dinamarca, que están sobre el 15%), el sector estalinista hispánico, en el actual desgobierno, intenta intervenir el mercado de la vivienda. Su original idea es que para que haya más árboles en los bosques lo mejor no es plantar más, sino quitarlos de los jardines privados.

El pasado mes de febrero, el Consejo de Ministros, Ministras y Ministres aprobó el lanzamiento de la nueva Ley de la Vivienda que de todas las catástrofes que hemos vivido va a ser la peor, si el Tribunal Constitucional no lo remedia. En el gobierno infantilizado de Barrio Sésamo, Epi y Blas han descubierto que se puede legislar una cosa para los grandes y otra para los pequeños. Es decir, hacer leyes para joder a los ricos, que no serán ciudadanos con los mismos derechos que los demás. Leyes fractales, que juzgan según quien sea el juzgado. La consagración de la desigualdad de los desiguales, sean mujeres o multipropietarios.

Con la nueva ley, un promotor de cien pisos nuevos deberá «reservar» 30 viviendas para el parque público, de las cuales 15 se destinarán a alquiler social. Pisos de lujo y pisos sociales en la misma batidora. Sin saber que «compensaciones» recibirá el promotor. Y sin saber cómo vivirán quince familias en una comunidad cuyos gastos, probablemente, no podrán pagar. Mezclar es progresar.

La familias han dejado de alquilar, por la inseguridad jurídica que supone el riesgo de que el inquilino deje de pagarles y no lo puedan echar. El Estado cobra impuestos a la vivienda, pero no protege la propiedad. Ahora quieren fomentar el alquiler con incentivos fiscales. Esa es la zanahoria. El palo es que a las viviendas vacías por más de dos años les recargarán el IBI hasta el 150%. Y se prohibirá que el alquiler en una «zona tensionada» (zonas urbanas o turísticas de Canarias, por ejemplo) sea superior al 30% de los ingresos de los habitantes del barrio. ¿Preguntarán por el barrio para hallar la media de los salarios?

Gente que no ha gestionado con éxito ni un quiosco de pipas a lo largo de su vida, decide hoy cómo debe funcionar el mercado. Y como siempre ocurre, el manoseo causará daños imprevisibles. Para empezar, que se esfumarán las viviendas en alquiler.

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