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Moliendo cultura

El grupo de reflexión SAN&MEN, es decir, Isidoro Sánchez García y Manuel Méndez Guerrero, se han unido nuevamente para elaborar una propuesta que combina lo literario con lo fotográfico, generando como resultado un libro compuesto por 26 capítulos y poco más de cien páginas bajo el título El Molino de Ana. Un trabajo al cuidado de la editorial villera LeCanarien ediciones en el que aglutinan numerosas realidades, retrocediendo la mirada siglos atrás para recurrir a crónicas y descripciones posteriores a la conquista con evidencias al origen y evolución de los molinos en La Orotava. Recurren fundamentalmente a la lectura del trabajo del profesor Leopoldo de la Rosa Olivera que, en 1977, publicó La Orotava hasta 1650. Tras ello sigue una evolución cronológica, con interesantes apuntes extraídos de diversas aportaciones, como por ejemplo El Heredamiento de Aguas de La Orotava, escrito por José Peraza de Ayala; A través de Tenerife, por parte de Francisco González Díaz y El centro histórico de la Villa de La Orotava, de Domingo Hernández Perera. No faltan referencias a otros intelectuales y personas vinculadas a la cultura en sus diversas manifestaciones, siendo ejemplo de ello Jesús Hernández Perera, José Méndez de Ponte y José B. González Falcón. Se suceden impresiones sobre las antiguas vías de comunicación marcadas por el camino de La Sierra y el camino de El Ciprés, así como la relación del primer espacio citado con la ruta del agua. No se puede omitir la relación del líquido vital con los lavaderos, por lo que otro capítulo es dedicado al uso público de tales espacios por parte de la población, recurriendo a diversos registros para estudiar la distribución de unos lugares que ya prácticamente forman parte de la memoria. Se adjuntan, además, algunos detalles sobre el Partidor o Pesador de Aguas, junto a la Central Hidroeléctrica de La Abejera. Apuntes sobre el entramado hidráulico presente en La Orotava con los molinos y estudiosos de tal realidad van marcando la realidad en sucesivas páginas, uniéndose a la relación anteriormente expuesta otros profesionales como Juan Manuel Palerm Salazar, José Antonio Sosa Díaz-Saavedra, Antonio Luque Hernández, Rafael Gómez León, Joaquín Sabaté Bel, José Manuel Alonso López, José Méndez Ponte, Manuel Hernández González y Sebastián Hernández Gutiérrez. Tras ello, Sánchez y Méndez entran con más detalle a analizar las contribuciones de esos investigadores sobre los molinos. Todo ello para llegar en un siguiente apartado al congreso de histórica local que tanto éxito y recuerdo genera aún, celebrado en La Orotava veinte años atrás, rescatando reflexiones sobre dos propuestas allí presentadas. Misma atención llegan a tener hacia el VII Simposio sobre Centros Históricos y Patrimonio Cultural de Canarias (2004), hacia los apuntes redactados por el funcionario municipal Pablo Torres en ese mismo año para el Cuaderno del CICOP y al trabajo realizado en 2006 por el grupo CPC, es decir, Juan Carlos Sánchez, Manuel Méndez e Isidoro Sánchez. También explican la descripción como BIC del Acueducto de los Molinos, así como detalles de la obra del catedrático Manuel Hernández González, publicada en 2008 bajo el título La evolución histórica de los molinos de agua en La Orotava. Aparece también la propuesta de los Hermanos EDIS (Eduardo e Isidoro Sánchez), el trabajo elaborado por Isidoro y Manuel en 2016 entre Taoro y Perú, referencias a la especialista Amara Florido y su atención al patrimonio histórico industrial canario, artículos en prensa y una visión de la realidad nacional que permite cerrar prácticamente la aportación. Sin embargo, se incluye un último capítulo en el que, tras todo ese amplio estudio, los autores aproximan al lector ante el historial del Molino de Ana y el contexto en el que su padre, Jesús Hernández Martín, conocido como Jesús Pulido, llegaría a adquirir tal espacio a Ildefonso Machado Méndez. Desde entonces, el Molino conocería diversas realidades hasta llegar a ser el espacio de proyección multidisciplinar que es en la actualidad. Felicidades Isidoro y Manuel por este nuevo trabajo. Enhorabuena Ana por tu constante esfuerzo y compromiso con un lugar que, como bien comenta Isidoro, muele cultura todos los meses.

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