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Jorge Bethencourt

Manual de objeciones

Jorge Bethencourt

Un impuesto que nos puede matar

Hace dos años, en 2020, saltaron las alarmas porque el establecimiento de una nueva fiscalidad medioambiental al transporte aéreo –o sea, más impuestos– podría afectar negativamente a Canarias. Encarecer los billetes podría mermar nuestra capacidad para competir con otros destinos turísticos que operan con tasas más baratas, precios más favorables y monedas más débiles que el euro.

En aquel momento el presidente del Gobierno de Canarias, Ángel Víctor Torres, nos tiró de la oreja a los catastrofistas. Solicitó «rigor» a quienes «están alarmando» en relación al nuevo impuesto y aseguró que el archipiélago sería una «excepción». Cito textualmente al presidente Torres: «Me gustaría ser claro y algunos que están alarmando y que lo hacen sabiendo que es al contrario de lo que dicen deberían ser más rigurosos porque este impuesto excepciona el hecho insular».

Dos años después, o sea, ahora, el presidente del Gobierno se ha debido pegar un lomazo cayéndose del caballo camino de Arucas. Ha sido iluminado por un rayo de luz de realidad y ha dicho que si se aplican los nuevos impuestos aéreos a Canarias «no tendremos futuro». Así como suena.

Si las autoridades comunitarias no exceptúan a Canarias de sus medidas para la descarbonización, en el ámbito de gravar el transporte aéreo, las Islas Canarias sufrirían un golpe mortal en sus actividades económicas. El Objetivo 55, un paquete de medidas con el que Bruselas quiere bajar las emisiones de dióxido de carbono, contempla penalizar el precio de los combustibles que se utilizan por aviones y barcos.

Ya hemos visto lo que ha pasado con los derechos de las emisiones de CO2 en el mundo de la energía. Solo han servido para meter la mano en el bolsillo de los contribuyentes obligados a pagar más por lo mismo. La desvergüenza de la rapiña fiscal que usa la coartada medioambiental llega a tal nivel que mientras España cose a impuestos a los ciudadanos, supuestamente para favorecer las energías no contaminantes, compra energía de Marruecos producida en su gran central de carbón. Chiquito cinismo.

Para un destino turístico como Canarias el nuevo impuesto es una tragedia. Sobre todo teniendo en cuenta que otros países, fuera de la UE, no aplicarán ese sobrecoste. Volvamos a las palabras del presidente Torres: «Si somos gravados, no tenemos futuro». Estoy de acuerdo con lo que dice hoy. Que no es lo que decía ayer. Pero creo que es ahora cuando acierta.

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