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Francisco Pomares

Las partes contratantes

La relación de amor-odio entre Nueva Canarias y Coalición a cuenta de su escaño time-sharing en el Congreso a veces recuerda escenas de La guerra de los Rose y otras a Una noche en la ópera, de los hermanos Marx, por eso de no ponerse de acuerdo ni en que la parte contratante de la primera parte será considerada la parte contratante de la primera parte. Ocurre más o menos así:

–Haga el favor de poner atención en la primera cláusula porque es muy importante. Dice que la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte. ¿Qué tal, está muy bien, eh?

–No, eso no está bien. Quisiera volver a oírlo.

–Dice que la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte.

–Esta vez creo que suena mejor.

–Si quiere se lo leo otra vez.

–Tan solo la primera parte.

–¿Sobre la parte contratante de la primera parte?

–No, solo la parte de la parte contratante de la primera parte.

–Oiga, ¿por qué hemos de pelearnos por una tontería como esta? La cortamos.

–Sí, es demasiado largo. ¿Qué es lo que nos queda ahora?

–Dice ahora… la parte contratante de la segunda parte será considerada como la parte contratante de la segunda parte.

–Eso sí que no me gusta nada. Nunca segundas partes fueron buenas. Escuche: ¿por qué no hacemos que la primera parte de la segunda parte contratante sea la segunda parte de la primera parte?

¿Descacharrante? Pues depende de qué parte contratante sea la parte que te toque: si la que tiene la sartén por el mango o la otra. Nueva Canarias dice asumir el acuerdo de relevo, transcurridos dos años y medio desde el inicio de la legislatura, según lo que se firmó con Coalición, estableciendo que el diputado Quevedo dejaría el escaño a María Fernández. Ahora se ha liado entre las dos formaciones nacionalistas, porque no se ponen de acuerdo en cuándo comienza la legislatura. Coalición considera que la legislatura comienza el día en que se constituyó el Parlamento, y Nueva Canarias cree que no, que la legislatura empieza a contar un mes y medio más tarde, después de que Pedro Sánchez consigue ser elegido presidente. Es la de Nueva Canarias una interpretación un pelo forzada: por ejemplo, implica que la XIII legislatura nunca existió, porque en ella no llegó a producirse nunca la elección del presidente. El tiempo que va de mayo a diciembre de 2019 no fue entonces una legislatura (aunque chiquitita, eso sí), sino un limbo. La parte contratante de la primera parte quiere que la primera parte del acuerdo dure un mes y pico más allá del vencimiento el 3 de junio, hasta el 7 de julio, con el Congreso ya en período inhábil. Es tan obvio que lo que pretenden es que Quevedo agote hasta el último minuto la temporada de patos (o de conejos), que estarían dispuestos incluso a ceder unos días e irse un poco antes, el 30 de junio, último día hábil antes de las vacaciones del verano. Con eso lograrían ganarle a la segunda parte contratante de la segunda parte hasta tres meses sobre lo que refleja el acuerdo firmado con Coalición para presentarse juntos a las elecciones y garantizar así el sacar un diputado.

La segunda parte no lo ve nada claro y andan más bien cabreados, convocando reuniones que se retrasan y amagando con liarla parda, pero yo creo que la segunda parte debería pensar que cuando alguien que ha renunciado al rojerío (eso de ir de canaristas-progresistas, por más señas) se te pone marxista por momentos, es que lo que se avecina es una guerra a muerte por el futuro del proletariado y/o la defensa del territorio. Mismamente como cuando el camarada Putin enarbola la bandera colorada con la hoz y el martillo, para festejar pasadas victorias.

Si Coalición acepta la oferta-trampa de Quevedo, María Fernández no se incorporaría efectivamente hasta el primer pleno del próximo periodo de sesiones, en septiembre, cuando podría por fin tomar posesión jurando o prometiendo ante el pleno –cuestión preceptiva para disfrutar de los derechos parlamentarios– y contar con sus prerrogativas y canonjías. ¿Ocurrirá así? Se admiten apuestas: la mía es que Quevedo se va a resistir y optará por el «de perdidos al río». O sea. ¡¡¡Más madera, que es la guerra!!! (Por cierto, esa no es marxista, es de Miguel Mihura, que dobló la peli).

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