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Isidoro Sánchez

La ausencia de Dulce María Loynaz

María Mercedes Loynaz Muñoz, conocida como Dulce María Loynaz, vivió durante noventa y cinco años desde el día 10 de diciembre de 1902, cuando nació en La Habana, fruto primogénito del matrimonio Loynaz del Castillo-Muñoz Sañudo hasta que se ausentó de Cuba el 27 de abril de 1997 después que su hermana Flor y sus hermanos, Enrique y Carlos Manuel. A partir de 1920 comienza a viajar, primero por los Estados Unidos de América, y empieza a escribir su novela Jardín, que terminaría siete años después. En 1927 visita el Mediterráneo, particularmente Turquía, Siria, Libia, Palestina y Egipto, lo que le permite escribir su poema Carta de Amor al Rey Tut-Ank –Amén después de visitar Luxor y la tumba del joven faraón–. Conoce al poeta andaluz Federico García Lorca en La Habana, contrae matrimonio con su primo Enrique de Quesada y Loynaz y en 1938 se publica en La Habana la primera edición de su libro Versos, 1920. 1938. En 1946 viaja por varios países suramericanos y el 8 de diciembre contrae segundo matrimonio con Pablo Álvarez de Cañas, periodista tinerfeño afincado en La Habana. Publica en Madrid su libro Juegos de Agua. Versos de agua y del amor. Viaja a Tenerife en 1947 para disfrutar de su luna de miel y aparece la segunda edición de Versos 1920. 1938. De Tenerife viaja a la isla de La Palma, donde disfrutó de Una Semana Fuera del Mundo y donde saludaron a su amigo Antonio Carrillo.

En 1951 visita Europa y se publica en Madrid su novela Jardín. Viaja de nuevo a las Islas Canarias e imparte algunas conferencias. Recibe el título de Hija Adoptiva del Puerto de la Cruz y un gran homenaje en el Hotel Taoro portuense. En el Ateneo de La Laguna pronuncia su discurso Mujer entre dos islas. Al año siguiente viaja de nuevo a los Estados Unidos y dicta una conferencia en la universidad de Columbia. En 1953 vuelve a viajar a España, donde publica poemas varios. En la Universidad de Salamanca asiste a la celebración del V Centenario del nacimiento de los Reyes Católicos. Las escritoras españolas residentes en Madrid le rinden un homenaje por la edición de sus Poemas sin Nombre. Viaja a Tenerife y coincide con la académica española Carmen Conde y se intercambian cartas. Ambas participan en la inauguración del Instituto de Cultura Hispánica hoy IEHC. Años más tarde, en 1958, viaja a España y publica en Madrid el libro Un verano en Tenerife. Al año siguiente el ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife le dedica una calle en la capital tinerfeña. En La Orotava participa en el Liceo de Taoro, donde presenta el capítulo El sepulcro vacío, que es recordado 50 años más tarde en el nuevo Liceo de Taoro, donde participaron Jesús Hernández Acosta, Elsie Ribal, José Javier Hernández, Othoniel Rodríguez e Isidoro Sánchez. En el recuerdo la firma dedicada a La Orotava, intersección entre el volcán Teide y el mar Atlántico. En sus cuatro viajes a Canarias el matrimonio Loynaz–Álvarez de Cañas conoció a un grupo de amigos y amigas que les permitió dejar una estela de prosa poética que pasó a la historia literaria de Canarias, principalmente de la isla de Tenerife. Notable la amistad con la familia Bonnin hasta el punto que en su novela de viajes Un verano en Tenerife DML le dedica un capítulo, Las Acuarelas de Bonnin, al igual que al Puerto de la Cruz y La Orotava, así como al Teide y a sus volcanes.

Después de la revolución castrista de 1959 Dulce María vive años difíciles y su esposo se ausenta aunque regresa en 1972 a Cuba y dos años más tarde fallece. Dulce había sido electa miembro de número de la Academia Cubana de la Lengua y en 1968 fue declarada miembro correspondiente de la Real Academia Española de la Lengua. Recibe en 1983 la Medalla Alejo Carpentier el 20 de octubre, Día de la Cultura Nacional de Cuba. Y en 1987 es nominada candidata al Premio Miguel de Cervantes pero tiene que esperar hasta 1992 para recibir dicha nominación, viniendo a España en 1993 para recoger el premio de manos del rey Juan Carlos I. En 1992 y 1993 pude saludar a Dulce María en mis viajes a Cuba, lo que me permitió organizar la visita, en la primavera de 1994, del presidente del gobierno de Canarias, Manuel Hermoso. En 1995 se editó el libro Fe de Vida, un homenaje de Dulce a su esposo tinerfeño, Pablo. En 1996 el ayuntamiento del Puerto de la Cruz nomina el mirador de la Atalaya del Taoro con el nombre de Dulce María Loynaz a propuesta de su admirador José Javier Hernández. Lamentablemente el 27 de abril de 1997 fallece en La Habana nuestra admirada poeta. A partir de entonces irrumpen en el mundo de la poesía grupos interesados en divulgar su vida y su obra literaria. En La Palma y en Tenerife, en La Habana y en Bruselas. En Canarias los ayuntamientos de Puerto de la Cruz, Santa Cruz de Tenerife, en Tijarafe y La Orotava. En Cuba con el proyecto En el Jardín, promovido por Marcelo Fajardo. En Bruselas, en el grupo Liberal del Parlamento Europeo donde intervine algunos años, conseguí que en 2002, centenario de su nacimiento, Dulce María volviese a Canarias, a la Atalaya del Taoro, en el Puerto de la Cruz, donde se colocó un busto, obra del joven escultor cubano Carlos Enrique Prado. Cada 10 de diciembre la recordamos.

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