Suscríbete

eldia.es

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Matías Vallés

Al azar

Matías Vallés

Buscando al Macrón español

El bipartidismo PP/PSOE era indestructible en España, con más de un ochenta por ciento del voto en las generales. Hasta que se derrumbó. La pujante ultraderecha francesa, que ganaba unas europeas o se colaba en el duelo final de las presidenciales, carecía de traducción al español. Hasta que llegaron los 52 diputados de Vox que se esconden piadosamente bajo la alfombra. Por tanto, es imposible que surja en el lado incorrecto de los Pirineos un equivalente de Macron, que aquí se acentuaría Macrón.

Para fijar las coordenadas, Macron es un ministro treintañero del socialista Hollande con un pasado bancario en Rothschild. A menos de seis meses de las elecciones, traiciona y hunde a su jefe, para ganar por dos veces el Elíseo frente a su mejor enemiga, una Marine Le Pen que le sirve de liebre. Con este patrón, hay que empezar destacando que el propio Pedro Sánchez reclamaría este título de disidente socialista que se interpuso a la ortodoxia. Además, la composición del Gobierno garantiza que el hipotético Macrón se encarnará en una ministra. Grande Marlaska no solo se escapa por edad, sino también por un pedigrí conservador exagerado incluso al compararlo con el presidente de Francia.

El primero en tomarse en serio la hipótesis de un Macron o Macrona salidos del vientre del Gobierno es el propio Sánchez, que recompuso su gabinete el pasado verano bajo la premisa de eliminar la concurrencia interna. La maniobra no neutralizó a Yolanda Díaz, que encaja en el retrato robot pero que cometió el error de dejarse proclamar candidata demasiado pronto. Desde la repentina ebullición de la titular de Trabajo, sus porcentajes se han reducido a la mitad, y acabará jibarizada como una dócil alcaldesa del PSOE. Lo cual conduce inevitablemente a Nadia Calviño, que es tan socialista como Macron en su día, tranquiliza a los mercados, pronuncia en perfecto inglés y viene nimbada por el aura indispensable de primera de la clase. Ya solo falta buscarle un rival asequible en la extrema derecha.

Compartir el artículo

stats