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Entender + con la Historia

Un ‘mouse’ no es un ratón

La misma palabra con la que designamos a un roedor sirve para nombrar a un aparato que llegó a nuestras vidas en 1981 y hoy es imprescindible porque, aunque cada vez hay más pantallas táctiles, aún lo necesitamos para usar el ordenador.

Es fascinante cómo, con el paso del tiempo, las palabras pueden variar de significado o simplemente ampliarlo. Por ejemplo, si hace 50 años alguien hubiera dicho que tenía un ratón en el escritorio habría habido carreras para encontrar el matarratas. Ahora, en cambio, lo normal es que en todas las oficinas haya ratones en las mesas. Para prevenir posibles sustos innecesarios, hay quienes prefieren utilizar el término inglés mouse para dejar claro que no se refieren al pequeño roedor sino al aparato que nos ayuda a la hora de manejar el ordenador.

En abril de 1981 la marca Xerox puso a la venta la primera computadora personal con este periférico, que había diseñado durante los años 60 el ingeniero Douglas Engelbart en su laboratorio de investigación de Stanford. Su mayor sueño era conseguir que las máquinas fueran fáciles de manejar por todo tipo de personas y, gracias a este aparato, lo logró. Sin embargo él no le dio ese nombre. Engelbart y su equipo lo llamaban Computer-Aided Display Control, que mucho gancho comercial no tenía. No está demasiado claro cuándo el lenguaje popular lo rebautizó con el nombre que lo conocemos ahora, pero lo cierto es que hoy hace 41 años que empezó a expandirse por el mundo en una plaga bastante más amable que las protagonizadas por sus homónimos de carne y huesos.

Desde el Neolítico

El ratón es un animal que despierta sentimientos contradictorios. Si es de ficción, llámese Mickey, Ratatouille o Pérez, nos cae simpático; pero ¡ay, si aparece uno de verdad por casa! Y mira que hace siglos que ambas especies convivimos... Tenemos un tipo de relación que los biólogos llaman sinantropía, que es la capacidad que tienen algunos animales para adaptarse a los entornos naturales modificados por los humanos. Por eso, allí donde estamos nosotros aparecen palomas, gorriones y ratones.

Imaginen la alegría que tuvieron los roedores cuando descubrieron que los sapiens habían desarrollado la agricultura, vivían en casas estables y acumulaban el grano para pasar el invierno. Pues es lo que ocurrió en el Neolítico, cuando nuestros antepasados dejaron de ser cazadores-recolectores para convertirse en sedentarios campesinos.

Una de las personas que ha investigado esta cuestión es Thomas Cucchi, del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia. Es especialista en zooarqueología y ha escrito algunos de los trabajos más importantes sobre la expansión por Europa del Mus domesticus, es decir, el ratón común. Gracias a las excavaciones se puede seguir como este animalito fue apareciendo en las áreas donde también lo hacía la agricultura. Es habitual que los arqueólogos localicen sus frágiles esqueletos en viviendas y graneros. Y al parecer ya eran un quebradero de cabeza, porque en un yacimiento de Jordania junto al Mar Muerto datado del 9.000 a. de C., se han identificado unas estructuras para guardar grano que eran construidas suspendidas en el aire para evitar el contacto con el suelo. Según los expertos respondería a un intento de evitar que los animales accedieran a su interior.

Cucchi también ha constatado que los roedores eran aficionados a viajar en barco. A medida que el comercio marítimo se intensificó en el Mediterráneo, y se transportaba cereal de un punto a otro, los ratones se colaban en las bodegas para comer como si no hubiera un mañana. No es solo una suposición. En más de una de las prospecciones subacuáticas para estudiar barcos hundidos, se han hallado restos de nuestros pequeños amigos domesticus.

Es más, según la zooarqueóloga Silvia Valenzuela, miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, uno de los primeros lugares de la Península donde habitó este tipo de ratón fue en el poblado ibérico de Calafell en torno al siglo IV a. de C.; cosa bastante comprensible porque era un importantísimo punto de comercio marítimo en una época en la que griegos y fenicios saltaban de un puerto a otro. Poco se podían pensar que, aparte de sus mercancías, estaban transportando unos polizones que se esparcirían por todas partes y que en el siglo XX darían nombre a un pequeño aparato que nos hace la vida mucho más fácil.

Engelbart

Un inventor volcado en los ordenadores

Douglas Engelbart ha sido una de las personas más influyentes en el desarrollo de los ordenadores domésticos. Aparte del ratón, hizo posible trabajar con diferentes ventanas en la pantalla e ideó los archivos multimedia, donde se pueden combinar texto, imagen y sonido. Cosas que ahora ya forman parte de nuestra vida. Engelbart murió en 2013 a los 88 años.

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