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Francisco Pomares

Más millones

Aquí el que no corre vuela: Ángel Víctor Torres, presidente de todos los canarios y canarias, aprovechó el congreso de su partido para anunciar que el Consejo de Ministras y Ministros de hoy aprobará inversiones millonarias para la reconstrucción de La Palma. No es una práctica muy elegante, esa de que el presidente de Canarias ofrezca información adelantada sobre decisiones del Gobierno nacional, que afectan a todos las palmeras y palmeros, y lo haga en el Congreso insular de su partido. Ese tipo de cosas producían bochorno hace treinta años. Hoy a todo el mundo le parece lo más normal del mundo que la información institucional sobre el uso que se da a los impuestos de todos se utilice como mercancía política. Y es que hemos perdido las viejas referencias: hoy el dinero de nuestros impuestos ya no es nuestro dinero, el de los ciudadanos, es el dinero del Gobierno, y el Gobierno lo usa no para atender lo que conviene a los ciudadanos, sino en función de lo que conviene al Gobierno.

De momento, estamos dispuestos a aceptar hasta ahí, pero de vez en cuando nos soliviantamos por las manipulaciones, falsedades o cuentos chinos con las que se nos obsequia y entretiene. Un ejemplo de manipulación: Torres nos habla de los millones que aprobará hoy el Consejo de Ministros. Pero, por supuesto, no dice cuántos serán, para qué serán y a quiénes llegarán. Probablemente ni siquiera lo sepa. Alguien –el propio Anselmo Pestana, que habla con el Gobierno nacional más que Torres– le habrá contado que el Consejo va a aprobar alguna de las nuevas medidas prometidas. Y con eso es más que suficiente para sacar a colación el término «millones», un palabro mágico que evoca el gordo de la lotería, el deseo secreto de las masas de tener un bungalow en las Seychelles y la solución de todos los problemas del común.

Lo cierto es que los millones que han sido librados hasta ahora con destino a La Palma no han resuelto los problemas. Primero, porque no han llegado ni por asomo los millones prometidos, pero también porque no todos los problemas se arreglan con millones. Algunos podrían resolverse con unos miles de euros, por ejemplo el desbloqueo de las casas prefabricadas que siguen atrancadas en el puerto de Santa Cruz de La Palma porque nadie ha pagado los impuestos para poder sacarlas de allí. Es una vergüenza que un asunto de tan poca monta siga manteniendo a centenares de palmeros hacinados en hoteles, cuando se les prometió antes de que acabara el año que para final del año estarían todos en sus casas. Para resolver eso no hacen falta millones, solo un pico de coordinación entre Hacienda y la Consejería responsable de las viviendas.

Volviendo a los millones… tampoco con millones se puede resolver todo. El gobierno prometió, con cierta ligereza, que en unos meses se restablecerían las comunicaciones por carretera en el valle. Y eso no es posible. No hay dinero que permita enfriar los mil grados de lava aún fundida que bosteza bajo la costra pétrea del paisaje nuevo. Y mientras no se enfríe la lava, no se puede trabajar en la reconstrucción de las viejas carreteras. Hace falta estudiar opciones alternativas, siquiera sean de carácter provisional. Porque hay problemas en La Palma que requieren tiempo, no dinero. Y otros que requieren dinero y no tiempo. No estaría mal que se usaran esos millones que vienen (y los que tendrían que haber llegado ya y ni se les ve ni se les espera) para sacar de una vez a la gente de los hoteles, para recuperar el trabajo agrícola, para atender las necesidades de la gente que se quedó sin nada… es mejor uso ese que usar los millones para arrancar unos aplausos desganados en un Congreso vamos a decir que algo amañado.

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