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algo así

Diabetolandia

En un hermoso planeta que envuelve la tierra de norte a sur y de este a oeste, una enfermedad va dejando una estela de daño y malestar a todos los habitantes, creciendo y creciendo sin parar. La intención de sus protectores es mantenerla a raya y, si es posible evitarla, pero su progreso es temible y según los que están obligados a sanarla, se conforman con afirmar que es crónica e incurable.

Buscar una solución es compromiso de gobiernos, clase médica y de aquellos que tienen que ver con nuestra salud. Todos conocen sus obligaciones y saben a la perfección cómo procede la enfermedad o al menos lo intentan saber. Esta incertidumbre crea una gran confusión, pero lo que es seguro es que la Diabetes Tipo 1 y Tipo 2 es una pandemia que mata y martiriza silenciosamente.

En realidad no se puede dudar de la dedicación de esos profesionales, pero para la situación actual de los enfermos quizás no esté suficientemente investigada, o por lo menos lo necesario para poder admitir que es posible su erradicación. Es ahí donde está el quid de la cuestión, pues hay muchos grupos poderosos y ricos que estiman que es mejor producir medicamentos que ayuden con los diferentes tratamientos, pero hay pequeños grupos de valientes que investigan su eliminación y están convencidos que llegará el día de controlarla definitivamente. Por eso esta asesina silenciosa campea a su aire por el mundo y no deja de crecer sin limitaciones ni impedimentos.

En los últimos tiempos, mientras las asociaciones de diabéticos no respiran por ningún lado, han aparecido nuevos métodos para que los enfermos puedan tener calidad de vida, con tratamientos específicos que están consiguiendo que las personas lleven una vida normal. Crean un aparato en forma de reloj que controla la glucosa sin tener que pincharse continuamente para medirla. Métodos muy eficaces para los niños, que desde muy pequeños tienen que lidiar con una enfermedad incómoda en su día a día. Pronto se fabricarán en masa a precios asequibles o los darán los servicios sanitarios, pero también hay nuevos productos naturales a los que han encontrado beneficios, dicen que a las nueces y el jengibre ahora hay que sumar el abedul. Por supuesto que el ejercicio físico es fundamental, aunque sea 10 minutos al día de saltar a la comba o hacer pesas para ensanchar el tórax. La intención no es que nos convirtamos en Nadal y menos para un viejo de 86 como yo que ya no tiene fuerza para cargar la malla de naranjas, pero sí para patear 30 o 40 minutos en casa.

Cambio de tercio con temas que no me gustan, pero que es obligación airearlos. A la Armada Española, la “invencible”, le han quitado la española con ocultación y alevosía. Huele desde aquí el tufillo de nacionalistas e independentistas. Parece que la palabra España sigue produciendo escozor en algunos. Amigos y conocidos marinos están tan dolidos que no admiten las razones del cambio. El sanchismo sigue proporcionando estupideces sin ton ni son. La última es ponerse a favor de un moro dictador y ricachón que tiene a su pueblo muerto de hambre y miseria huyendo de su país. Si no está loco poco falta, pues Mohamed es cínico y mentiroso e igual de peligroso que Putin, ambos con intención de expandirse, uno recuperando las tierras de la extinta Unión Soviética y el otro quedándose con todo el Sáhara. Ándense con cuidado que tras lograr invadir Ceuta y Melilla lo siguiente será Canarias, pero el señor Torres está contento porque cree que se acabará la llegada de inmigrantes. Cándido. Y Andalucía que tampoco lo pierda de vista, que al Ministro de Exteriores se le escapó algo.

Dejo para otro comentario la ardua labor social del gobierno socialista regalando millones de euros a fondo perdido mientras el país sigue patas arriba. Transportistas, pescadores, agricultores, ganaderos… nos salvaron durante la cuarentena y ahora pierden sus trabajos y tienen que cerrar fábricas, tirar la leche o no poder alimentar a sus animales, y tienen la cara dura de hacerlos esperar hasta el 29 de marzo para tomar medidas. Si hubiera ocurrido con otro partido, sus dirigentes irían al paredón. Qué esperar de un presidente que mendiga por Europa mientras sus ministros se pelean. Con Dios.

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