Suscríbete

eldia.es

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

ANÁLISIS

La autonomía como solución

El contencioso del Sahara lleva más de 46 años sin solución, bloqueado. Varios miles de personas que habitan en los campamentos de refugiados de Tinduf son víctimas de esta situación. Lo digo con conocimiento de causa porque durante más de 25 años yo y mi familia hemos habitado en esos campamentos situados en la Hamada de Argelia bajo el control del ejército argelino y de las milicias del Frente Polisario. La ausencia de libertad de movimiento, de libre pensamiento y de muchas otras libertades que sufrimos los saharauis en esos campamentos fueron las principales razones que me impulsaron a evadirme y encontrar el mejor horizonte con el que siempre he soñado, volver a la tierra donde he nacido, la región de Rio de Oro, aunque actualmente resido entre Canarias y Dajla y soy presidente de una asociación de la sociedad civil y activista de la defensa y el desarrollo de derechos humanos.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en su últimas resolución (2602) ha abierto una nueva etapa recomendando al nuevo Enviado especial para el Sahara del Secretario General, Stefan de Mistura «alcanzar una solución política a la cuestión del Sahara Occidental que sea realista, viable, duradera y aceptable para las partes, y esté basada en la avenencia…», Esta resolución ha sido rechazada por Argelia y el frente Polisario que se ha proclamando en guerra saliéndose del proceso del alto el fuego iniciado en septiembre de 1991.

En el territorio del Sahara marroquí vive actualmente la gran mayoría de su población autóctona en seguridad y paz disfrutando en su día a día de todos los avances democráticos alcanzados en Marruecos. De hecho, en las elecciones del 8 de septiembre del 2021 los habitantes del territorio han participado masivamente en las elecciones legislativas, regionales y municipales para elegir a sus representantes legítimos en todos estos niveles.

El termino de la reciente crisis bilateral y la normalización de las relaciones entre España y Marruecos es una gran evento que ha sido acogido con alegría por nuestros ciudadanos, y en este contexto la decisión del Gobierno de España de considerar como la más seria, creíble y realista la iniciativa marroquí de acordar una Autonomía a la región del Sahara ha sido saludada por todos los representantes legítimos de la población: los presidentes de la tres regiones saharauis, el conjunto de las autoridades locales y los jefes de tribu, así como los representantes de la sociedad civil y los sectores profesionales…..

Cito lo anterior para explicar a los lectores y a la opinión pública canaria que la inmensa mayoría de población saharaui apoya la decisión del Rey Mohammed VI de conceder una Autonomía al territorio, y lo hace no solo por el hecho de que es la mejor solución para resolver definitivamente el diferendo del Sahara, sino además porque es un desarrollo y un avance político que permite a los habitantes del territorio gestionar sus asuntos regionales y locales por sí mismos. En Canarias, el estatuto de Autonomía ha sido un éxito de buena gobernanza, también en el Sahara lo será cuando se lleve a cabo, no me cabe duda. Una reflexión en este sentido se ha llevado a cabo durante más de una década. Creo que ha llegado el momento de dar un impulso a este proyecto para terminar con el eterno bloqueo del contencioso del Sahara para el bien de todos y de los jóvenes y las futuras generaciones.

No solamente, Estados Unidos de América, Francia, Alemania y ahora el Gobierno español han dado su respaldo a esta iniciativa, la comunidad internacional la considera también como solución seria y creíble, capaz de poner fin a este diferendo regional. Una amplia Autonomía en el marco de la soberanía y la integridad territorial del Reino.

Todo observador avisado que se interesa por este diferendo recordará que durante la Conferencia Ministerial de Apoyo a la Autonomía bajo la soberanía de Marruecos, celebrada en enero del 2021, bajo la copresidencia de Marruecos y Estados Unidos, cuarenta y dos países apoyaron la iniciativa de Autonomía como la única solución seria y creíble. Otros 23 países, árabes y africanos abrieron Consulados Generales en Layoun y Dajla en apoyo de la soberanía marroquí sobre el territorio.

El pueblo a través de sus representantes legítimos, democráticamente elegidos, manifestó en numerosas ocasiones su deseo de continuar preservando la paz y la estabilidad, y seguir así fomentando el desarrollo de las regiones. Este Estatuto de Autonomía para la región del Sahara, garantiza a los ciudadanos de la región su derecho de gestionar sus asuntos de manera democrática a través de órganos legislativos, ejecutivos y judiciales con competencias exclusivas. El Estado ofrecerá los recursos financieros necesarios y los ciudadanos saharauis participaran activamente en la vida económica, social y cultural de la nación. Como ocurre en la Comunidad Autónoma de Canarias, en el caso del Sahara el Estado conservará sus competencias en los ámbitos de la defensa, de la política exterior y las atribuciones religiosas y constitucionales que corresponden al Comendador de los Creyentes, el Rey Mohammed VI.

Algunas partes interesadas intentan hacernos creer que la Autonomía que propone el Reino de Marruecos para zanjar definitivamente el diferendo del Sahara no es suficiente. Les aconsejo que lean los numerosos textos publicados por profesores académicos relevantes del Derecho y juristas que destacan en sus conclusiones que este proyecto es coherente y conforme con las normas y los estándares internacionales en materia de Autonomía. Es conforme al Derecho internacional y está de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas. Desde su presentación en 2007, las resoluciones del Consejo de Seguridad lo consideran como solución seria, creíble y realista. No es una imposición unilateral dado que será objeto de negociaciones entre las partes para su desarrollo. Una vez lograda su versión definitiva este estatuto de Autonomía será objeto de una consulta de referéndum en la que está convocado a decidir el pueblo en su conjunto para que de esta manera se ejerza el derecho a la libre determinación. Así prevalecerá alcanzar la solución de compromiso, justa, realista y duradera.

Lo que esta en juego parafraseando, como bien ha dicho el jefe de la diplomacia marroquí son dos visiones : por un lado, la de Marruecos que quiere que el futuro para el territorio y sus población sea mejor. Un Estado que invierte más de 7000 millones de euros en estos últimos 12 años para este fin. Y por otro lado el Frente Polisario y sus apoyos que privilegian el statu quo, la situación de bloqueo.

En conclusión, la Autonomía es modernidad, es desarrollo político, económico, social y cultural, es la solución definitiva para zanjar este eterno conflicto. Es lo que quiere la inmensa mayoría de la población del Sahara. Nadie quiere morir en la guerra proclamada por el frente polisario para defender los intereses geopolíticos de Argelia en la región.

*Presidenta de la Asociación Sayidati y activista de derechos humanos

Compartir el artículo

stats