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Juan J. Pérez Piqueras

La brújula estratégica evoluciona en positivo

Putin ha despertado a Europa, la invasión de Ucrania ha provocado tal reacción contra el ruso cruel y psicópata que ha movilizado a todo el mundo occidental y particularmente a la Unión Europea (UE). Aparte de las medidas económicas y financieras que ya están afectando a la economía rusa, si la Alianza Atlántica (OTAN), que ha descartado la intervención directa, ha decidido activar su Fuerza de Reacción Rápida para enfrentarse a posibles agresiones a países europeos que la integran, la UE decidió dar un giro de 180° en su política de seguridad y defensa. Pero en mi opinión, lo más interesante ha venido de Alemania, en un cambio radical que venía manteniendo hasta la fecha desde hace décadas. Siempre fue partidaria de confiar su seguridad y la de la UE en la OTAN, con los EEUU al frente. El nuevo canciller Olaf Scholz, que sustituye a la enérgica y eficaz Angela Merkel, en un discurso histórico en el Bundestag (Cámara Baja) afirmó que «la guerra de Putin supone un punto de inflexión..., tendremos que invertir significativamente más en la seguridad de nuestro país para proteger nuestra libertad y democracia...».

Considero que esta nueva postura alemana será trascendental para el futuro de la Unión en su proceso, hoy todavía proyecto, de la Brújula Estratégica, para la necesaria soberanía en asuntos de la seguridad y defensa. Superar la tendencia de Hungría y Polonia a mantener la seguridad bajo la OTAN, no será fácil.

Por su parte, el Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores, nuestro compatriota Josep Borrell, se dirigió al pleno del Parlamento Europeo el pasado 1 de marzo en un discurso memorable, pidiendo «una capacidad de acción mucho más poderosa, consistente y unida para hacer frente a las fuerzas del mal», «una Europa que debe aprender el lenguaje del poder», «una Europa geoestratégica desvinculada de la Alianza Atlántica». Y abundando en este tema, en la reunión en Versalles del pasado 10 y 11 de marzo últimos, los 27 Jefes de Estado y Gobierno de la Unión acordaron reforzar los planes de su autonomía y soberanía, imponiéndose deberes para el Consejo Europeo, que irán en dos prioridades: estudiar las capacidades defensivas actuales y las necesarias para en un futuro alcanzar la soberanía estratégica (la Brújula Estratégica), aumentando el gasto en Defensa en el desarrollo de capacidades conjuntas; y la autonomía energética, libre de carbono. Y todo ello con unos resultados teóricos antes de celebrar la próxima cumbre de estos líderes, con la presidencia francesa actual del Consejo Europeo, para tener una respuesta ante la Cumbre de la OTAN el próximo junio en Madrid.

Veamos un ajustado resumen de la evolución de este proyecto estratégico:

Desde la Estrategia de Seguridad Europea de 2016, titulada Visión compartida, acción común: Una Europa más fuerte, este proyecto ha evolucionado conforme lo ha hecho la geopolítica mundial.

Desde la toma de poder del presidente Biden, EEUU decidió una nueva Alianza de gran trascendencia con el Reino Unido (tras el brexit) y Australia, llamada AUKUS, en un giro hacia el Indo-Pacífico para contener el poder marítimo de China y sus pretensiones sobre Taiwán.

En el documento citado de 2016 se incluye la cooperación y coordinación con las Naciones Unidas (ONU) y la Alianza Atlántica (OTAN), así como lo viene haciendo con la Unión Africana (UA) y la agrupación G5-Sahel (Burkina Faso, Chad, Mali, Mauritania y Niger), del Sahel Occidental (SO).

Pero veamos nuestras amenazas más cercanas. Este último tema sobre la situación del SO y particularmente Mali, que se ha considerado el epicentro de la amenaza yihadista en toda la región, el deterioro ha ido a más, con difícil solución tras el cambio de estrategia francesa y el próximo abandono de este territorio. El problema es que ya no existen las condiciones políticas y operativas para continuar las operaciones militares contra el terrorismo, todo ello debido a la falta de cooperación de la junta militar que gobierna este país tras dos golpes de Estado sucesivos en 2020 y 2021. Se les acusa de haber contratado a mercenarios rusos del grupo Wagner, que no van a contribuir a la estabilidad y seguridad de Mali, ahora afectada por la fiebre nacionalista y panafricana. Ya lo cita Josep Borrell en su blog personal, como una amenaza a tener en cuenta.

Esta situación es peligrosa por lo que supone tener la amenaza yihadista en la trastienda de nuestros vecinos del Magreb. La UE tendrá que poner un remedio de contención, pero no solo por su cercanía a los países europeos ya castigados por el terrorismo, y no digamos de Canarias, pues en la actualidad nuestra primera línea de defensa, los países magrebíes Argelia, Marruecos y Mauritania están tan inestables que suponen muy poca garantía. La UE tendrá que dar una respuesta.

Y viene al caso porque existe gran recelo en toda España y en especial Canarias, Ceuta y Melilla por las pretensiones marroquíes, recientemente apoyado por los EE.UU., Israel y otros. La OTAN cubre agresiones a cualquier punto de España, que incluye a Canarias, pero no a nuestras ciudades autónomas norteafricanas, Ceuta y Melilla y las plazas de soberanía, islas Chafarinas, Alhucemas, isla Perejil y el peñón de Vélez de la Gomera.

Y otro tema de difícil solución es la postura actual de Marruecos, desde que se envalentonó tras el acuerdo con el presidente Trump aprobando su soberanía en el SO, recuperando una vieja estrategia política de larga tradición. El pasado mayo de 2021 puso en marcha la Marcha Azul, cuando 8.000 personas (incluidos niños) entraron de forma irregular en Ceuta sin encontrar resistencia en el lado marroquí de la frontera. O la de hace unos días, la invasión violenta de Melilla con gran agresividad de cientos de subsaharianos, con el beneplácito del gobierno marroquí, que no deja de ser un tema político, a resolver por nuestro gobierno de turno. El actual, en mi opinión, podría imponer mayor y mejores medidas. Es evidente que las vallas metálicas actuales desde octubre de 2020, sin concertinas, no han dado resultado. Las fronteras deben ser inviolables y se debe modificar sus defensas, aumentando eL número del las FSE o empleando unidades militares para casos extremos.

Si se consigue superar los problemas actuales para la unanimidad de los 27 países de la Unión, tema no fácil, se culminará el proyecto sobre la Brújula Estratégica, y en el caso de cualquier agresión a la integridad nacional de España, tendrá la respuesta oportuna y adecuada.

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