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La coyuntura ya no es lo que era

Desde el año 2007 venimos padeciendo continuas oleadas de crisis económicas en Europa y en el Mundo.

La crisis financiera, el covid-19 y ahora tenemos ante nosotros el conflicto ruso-ucraniano.

Todo un desafío para un sistema económico que entró en la primera, enfermos por las tasas de desempleo, el alto coste de la deuda pública y privada, los efectos de los bonos basura, subprime o primas de riesgo, para engancharnos al confinamiento y las restricciones sanitarias y económicas de la segunda.

En estos momentos, y ante la guerra declarada por Rusia a Ucrania, entramos cuando aun seguimos convalecientes, sin solucionar los problemas de paro o endeudamiento, a lo que añadimos una inflación descontrolada, problemas de suministros en general.

Las primeras consecuencias, al margen del terrible dolor que supone una guerra para los ucranianos y para cualquier persona que hubiera decidido vivir o invertir en esas latitudes, con quien me solidarizo y apoyaré en lo que pueda, es la subida mundial del precio del petróleo y las complicaciones a la salida de turistas o los problemas de suministro que puede generar en Europa y, por supuesto, en Canarias.

Uno de los grandes nichos del turismo de alto nivel se basa en el alto poder adquisitivo ruso, que pasa a estar en cuarentena.

También hay que decir que en Canarias el mercado ruso estaba estancado por la falta de homologación de la vacuna sputnik y que esperamos se pueda solucionar lo antes posible.

Según vaya avanzando la inseguridad, que no deseamos, los turistas dejaran de viajar en mayor o menor grado, desde el mercado de los países limítrofes con el conflicto y podemos enfrentarnos a una situación nada deseable que empañaría los buenos augurios de la recuperación que no han durado ni 24 horas.

Y es que, ni la coyuntura es lo que era.

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