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joyas del patrimonio | Los BIC de la capital (VIII)

El Ayuntamiento

Declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento por Decreto de 7 de febrero de 1986

Fachada del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. E. D.

La carencia de espacios existentes en las dependencias que el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife ocupaba en 1899 en el exconvento de San Pedro de Alcántara, en la plaza San Francisco, motivaría que la Corporación local le encargara al arquitecto municipal Antonio Pintor y Ocete que construyera un Palacio de Justicia en la calle Viera y Clavijo, esquina Méndez Núñez, y que en el solar resultante del derribo del convento franciscano levantara la sede municipal. Sin embargo, en 1904 acordarían que la Casa Consistorial ocuparía la planta baja del edificio en construcción, mientras que la Audiencia Provincial se instalaría en la planta alta, junto con la Escuela de Comercio y la de Náutica, pasando a denominarse Palacio Municipal y de Tribunales Superiores.

La obra, adjudicada al contratista Gaspar E. Fernández en el año 1900, sería realizada con las últimas técnicas constructivas pues el tradicional terrado de barro y paja que se solía colocar sobre las vigas de madera del techo sería sustituido por una bóveda de vigas de hierro rellenas con mortero de cemento Portland. Sus cuatro crujías claustradas conformaban un gran patio central al que circundaba una galería que daba acceso a los espacios útiles, dicho patio se cubriría para destinarlo a salón noble o salón de plenos.

En la fachada principal destaca el pórtico de tres arcos de medio punto, separados por cuatro pilares de cantería sobre los que descansa un entablamento y un amplio balcón con vanos rectangulares rematados por frontones curvos que configuran el segundo cuerpo, coronado por un gran frontón triangular con elementos escultóricos realizados en piedra artificial por Arturo López de Vergara sobre bocetos de Eduardo Tarquis y Teodomiro Robayna. Los paños laterales son más estrechos y sencillos, con un solo vano por planta, una puerta ventana de doble batiente con balaustrada de rejería en la primera y balcón volado con arco de medio punto en la segunda.

La fachada que da a la calle Méndez Núñez, compuesta de tres cuerpos, repite el esquema de los paños laterales de la fachada principal; es decir, vanos con arco de medio punto en planta baja y moldura perimetral, mientras que en la planta alta aparecen vanos rectangulares con pilastras laterales molduradas y frontón triangular. En ella se distingue su paño central, enmarcando un acceso lateral con balcón superior, mientras que los paños de las esquinas avanzan sobre el plano de fachada. En su zócalo de cantería se abren las ventanas del sótano.

Tres majestuosas puertas, diseñadas por el arquitecto Antonio Pintor y realizadas por José Ruiz, dan acceso al vestíbulo del edificio, donde una escalera de mármol nos lleva a la entrada principal del Salón de Sesiones. A su izquierda, la escalera principal nos conduce a los pasillos de la parte alta en los que a un lado encontramos los despachos y oficinas de la alcaldía y por el otro lado están las puertas de entrada a los balcones con antepecho que enmarcan el salón de sesiones.

Salón Noble

La primera sesión celebrada en el Salón de Plenos del Palacio Municipal y de Tribunales Superiores fue el 31 de enero de 1912, aunque con mobiliario provisional, piso de cemento y con las dos banderas que habían sido arrebatadas a los ingleses en 1797 colgadas de las paredes para disimular la falta de acabado.

Para su decoración interior se contrataron los mejores diseñadores y artesanos locales, quienes no escatimaron en medios para darle prestancia y dignidad a esta Institución. El mármol del salón principal del vestíbulo y de la escalera de acceso se trajo de Génova. Las maderas de roble de las puertas, marcos de las ventanas, caja de la escalera y pasamanos fueron importadas de Hungría, mientras que las que revisten las paredes del salón son de nogal y la de los huecos y zócalo son de caoba cubana.

El ciclo iconográfico de la bóveda del techo está dedicado al elogio de las Virtudes del Buen Gobierno al estar en principio destinada a Sala de Audiencias del Palacio de Justicia. El motivo alegórico del centro, pintado en 1900 por el palmero Manuel González Méndez, representa La Verdad venciendo al Error, mientras que los 20 óleos que adornan los lunetos de la escocia fueron realizados en 1906 por Juan Martínez Abades. Como en el citado año ya estaba destinado a Salón de Plenos, el pintor asturiano tuvo que modificar las alegorías de Agricultura, Trabajo, Religión, Caridad, Navegación y Patria, así como el fondo verde de la pintura y el arcoíris de la Paz. Sólo quedarían incompletos los arcos ciegos del piso superior, donde se pensaba ubicar retratos de hijos ilustres del país.

Las tres vidrieras modernistas del testero principal fueron fabricadas en 1908 en los talleres de Eudaldo Amigó de Barcelona. La central está dedicada al Escudo Heráldico de la Ciudad, custodiado por dos Maceros que simbolizan el poder y la dignidad del Municipio. En la parte superior aparecen los títulos de Muy Noble, Leal, Invicta y Muy Benéfica, y en la parte inferior la fecha VII Diciembre de MDCCCIII que corresponde a la constitución de la primera Corporación Municipal, presidida por el alcalde José María de Villa. La vidriera de la izquierda, dedicada a la Victoria, está representada por una bella mujer alada con atributos militares que porta en su mano izquierda una espada y en la derecha una estatuilla de oro sobre un globo dorado. A sus pies aparece el lema Pro Patria y en la parte superior la inscripción 25 Julio 1797, fecha alusiva al triunfo tinerfeño sobre la escuadra inglesa del contralmirante Horacio Nelson.

La vidriera de la derecha representa una bella matrona, alada y coronada, que lleva en sus brazos dos niños desamparados. Con vestido blanco y capa roja, lleva en el pecho el escudo de la ciudad. A sus pies aparece el lema Fides et charitas (Fe y Caridad), y en la parte superior la inscripción 20 abril 1894 que recuerda el título de Muy Benéfica, otorgado a la ciudad por su heroico comportamiento durante la epidemia de cólera de 1893.

Para la iluminación del Salón se trajeron de Hamburgo 16 fanales de la firma Frankfurter & Liebermann, y las dos grandes arañas que penden del techo, adquiridas a Johannes Schuback. La única luz natural que recibe el Salón la proporcionan dos claraboyas situadas en el techo, divididas en 16 partes por lucernarios de vidrio, en los que, respectivamente, aparecen pintados el escudo de Santa Cruz de Tenerife y los escudos de los cinco reinos de España.

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